Rishi Sunak asumió ayer martes 25 de octubre de 2022 las riendas del Gobierno británico con la promesa de situar la “estabilidad económica” en el centro de su agenda. Advirtió que deberán tomarse decisiones “difíciles” ante la “profunda crisis económica” que afronta el Reino Unido.
Tras ser elegido este lunes líder de la formación en el poder por el grupo parlamentario conservador, Sunak recibió ayer el encargo del rey Carlos III de formar un nuevo Gobierno, después de que Liz Truss dimitiera por las turbulencias que su plan fiscal provocó en los mercados financieros.
Antes de entrar en la residencia oficial de Downing Street para nombrar a sus ministros, Sunak aseguró que su Ejecutivo trabajará con “integridad, profesionalidad y responsabilidad” y reconoció los errores que su predecesora cometió con el plan fiscal, que a finales de septiembre forzó al Banco de Inglaterra a comprar bonos a largo plazo para frenar la caída de la libra.
“En este momento nuestro país se enfrenta a una profunda crisis económica. Las secuelas de covid aún perduran. La guerra del [presidente ruso, Vladimir] Putin en Ucrania ha desestabilizado los mercados energéticos y las cadenas de suministro en todo el mundo”, explicó.
El nuevo primer ministro resaltó que su Ejecutivo no dejará a las futuras generaciones con una deuda por saldar y aseguró que unirá al Reino Unido “no con palabras sino con hechos”.
Como parte de la estabilidad económica, Sunak mantuvo a Jeremy Hunt como ministro de Economía, nombrado por Truss y cuya misión fue revertir casi todo el plan fiscal que había provocado el caos.
El 31 de octubre será una fecha clave para el nuevo Ejecutivo porque Hunt tendrá que presentar en el Parlamento el programa fiscal, con medidas para equilibrar las finanzas públicas.
Además de Hunt, Sunak se ha rodeado de muchos de los ministros que estuvieron en los Gobiernos de Boris Johnson y Liz Truss, en un intento por unificar a un Partido Conservador profundamente dividido.
Al frente del ministerio de Exteriores ha mantenido a James Cleverly; Ben Wallace se queda como ministro de Defensa; y Suella Braverman vuelve a Interior, puesto del que había dimitido durante el mandato de Truss.
