Leire Ventas - Corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles
“Los texanos están listos para el cambio. Estamos hartos del extremismo y la corrupción. Estamos cansados de la política de la división y estamos preparados para algo nuevo”.
Así clamó el demócrata James Talarico, de 37 años, en uno de sus últimos eventos de campaña, celebrado la semana pasada en Lubbock, Texas.
Y este martes provocó lo que los analistas describen ya como un “terremoto electoral”, al conquistar un escaño en el Senado por ese estado, una de las contiendas clave de estos comicios de medio mandato.
Talarico, quien renunció a un escaño en la Cámara de Representantes estatal para competir por el Senado federal, venció según proyecciones a su contrincante republicano, el polémico exfiscal Ken Paxton.
La victoria de este progresista moderado con sólidos valores cristianos acaba con más de tres décadas de derrotas del Partido Demócrata en el estado de la Estrella Solitaria. Y es que Texas no había elegido a un senador demócrata desde 1988.
Pero el valor simbólico de su triunfo, al ocurrir en uno de los bastiones del Partido Republicano, va más allá de esta elección.
“Si los demócratas realmente lo consiguen, provocará una profunda reflexión y causará un importante golpe psicológico al Partido Republicano, tanto en Texas como a nivel nacional”, le adelantaba a la BBC Brendan Steinhauser, estratega republicano con sede en Texas.
Exprofesor y estudiante
Texano de octava generación, nació como James Dell Causey en Round Rock, una pequeña localidad al norte de Austin, en 1989.
Su madre, Tamara Causey, es hija de un pastor religioso. La mujer se marchó de casa a los 19 años y conoció al padre biológico de James, a quien ella describe como una persona alcohólica y propensa a la violencia.
Tras separarse de este, se casó con un gerente de ventas llamado Mark Talarico, quien adoptó a James y le dio su apellido.
Talarico estudió en la Universidad de Texas en Austin, donde ya mostraba interés por la política y lideró a los University Democrats.
Después de completar sus estudios universitarios, y antes de llegar a la Cámara de Representantes de Texas, se dedicó a la educación.

Su primer trabajo fue como profesor de Lengua y Literatura para alumnos de sexto grado en la Escuela Secundaria Rhodes, situada en el lado oeste de San Antonio, un barrio predominantemente latino y con altos niveles de pobreza.
Tras dos años en San Antonio, Talarico regresó al área de Austin para dirigir una organización sin ánimo de lucro dedicada a la educación antes de dar el salto a la política electoral en 2018.
Ascenso fulgurante
Después de ganar un escaño en la Cámara de Representantes de Texas por un distrito suburbano competitivo, Talarico se forjó allí una reputación como un orador excepcional.
En 2021 se unió a otros demócratas que abandonaron Texas para bloquear una votación sobre restricciones electorales impulsadas por los republicanos, privando así a la Cámara estatal del número mínimo de miembros necesario para sesionar.
Posteriormente regresó al pleno antes de que terminara el enfrentamiento político, lo que le valió críticas de algunos sectores de su propio partido.
También chocó repetidamente con presidentes de comités conservadores por cuestiones relacionadas con los derechos de las personas LGBTQ+.
“Dios es no binario”, dijo en una ocasión, mientras se oponía a un proyecto de ley sobre menores transgénero en los deportes escolares, una frase que los republicanos tratarían de usar en su contra durante la campaña.

Mientras ejercía como legislador estatal, Talarico se matriculó en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin.
Allí cursó una maestría en estudios teológicos, profundizando en la historia de la Iglesia, la ética, la teología sistemática y las antiguas lenguas bíblicas.
A finales de 2023 comunicó al partido que renunciaría a su escaño en la Cámara estatal para lanzar una candidatura aparentemente improbable al Senado de Estados Unidos. Y se enfrentó a Jasmine Crockett, otra de las figuras emergentes del Partido Demócrata, en unas duras primarias para el Senado.
Economía y corrupción
A la caza de votantes pendulares y decepcionados, Talarico hizo campaña por todo el territorio texano, haciendo hincapié en los distritos fronterizos con México de mayoría latina, que le dieron su voto al presidente Donald Trump en 2024.
Y en todas las citas arremetió contra un establishment político conservador que, según él, es insensible a las dificultades económicas de los estadounidenses comunes.
También condenó la influencia corrosiva del gran dinero en la política. Y prometió impulsar en el Senado una “amplia agenda anticorrupción”.
Desde hace semanas, los líderes republicanos venían advirtiendo de que un avance liberal en el estado de la Estrella Solitaria podría tener graves consecuencias.
Temen que una victoria de Talarico anime a más demócratas locales a presentarse a cargos estatales y federales.
Candidatos de mayor perfil y con más financiación podrían desencadenar un efecto bola de nieve similar al de los avances demócratas observados en otros estados del sur, como Georgia, Carolina del Norte y Virginia.
“Creo que está bastante claro que los republicanos, especialmente los candidatos, consultores, estrategas y otras personas activas dentro del partido, consideran que esto representa una amenaza real”, le dijo a la BBC el estratega republicano Steinhauser.
“Los días en que se podía restar importancia a esto y decir que Texas nunca se volvería demócrata han terminado”.
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