REDACCIÓN INTERNACIONAL. (EFE).- La caza de elefantes vivos desapareció en Tailandia hace más de cincuenta años, pero un puñado de "chamanes" octogenarios aún recuerda las batidas que otrora abastecieron de paquidermos a los ejércitos del antiguo Siam.
Miw Saragnam es el "mor chang" ("chamán de elefantes") más veterano y experto de la minoría étnica de los kui, quienes no sólo cazaban vivos a los elefantes, sino que aún hoy conviven con estos grandes animales como parte importante de su cultura.
Antaño, unos cuantos hombres se valían de su destreza transmitida durante generaciones y unas cuantas cuerdas de cuero de búfalo para atrapar a estos mamíferos gigantes en las selvas en las porosas fronteras tailandesas con Laos y Camboya, donde se internaban durante semanas o incluso meses.
"Capturar elefantes no era peligroso, era muy fácil porque sabíamos lo que hacíamos", señala a Efe Miw, que curtido en la vida rural y silvestre habla de forma franca y escueta. Los kui, que hoy habitan el noreste de Tailandia y el sur de Laos, eran los proveedores y "mahout" que montaban los elefantes de los ejércitos del antiguo reino de Siam, hasta que la guerra sobre paquidermos quedó obsoleta a comienzos del siglo XIX.
La caza de elefantes continuó para nutrir a la industria maderera, que usaba a los animales para arrastrar los pesados troncos de teca o palisandro arrancados de los frondosos bosques que casi habían desaparecido cuando el Gobierno ilegalizó la tala de árboles en 1989.
Para entonces, la mayoría de los paquidermos utilizados eran domésticos, ya que la caza se interrumpió en Tailandia a finales de los años 50, debido al vertiginoso declive de los ejemplares salvajes y los problemas para cruzar a Laos o Camboya.
