Hace 110 años se firmó un Tratado que –por lo insólito y único en la historia del mundo- llamó poderosamente la atención a nivel internacional. Manos amorales entregaban a perpetuidad nuestro país al coloso del norte por la suma inmediata y en efectivo de 10 millones de dólares, además de un futuro monto de 250 mil dólares anuales.
Como es de esperarse, se produjeron no pocas confusiones. Entre convergencias y ramificaciones hubo desavenencias, desacuerdos, tirantez y la lucha panameña por la liberación del bochornoso sojuzgamiento no tardó en hacerse sentir.
En 1936, el doctor Harmodio Arias Madrid, jurista de formación académica británica, nacido en Penonomé, en pleno ejercicio de la Primera Magistratura del país (1 de octubre de 1932 - 30 de septiembre de 1936) viajó a la capital de Estados Unidos (EU) con el fin de negociar un nuevo tratado sobre el Canal de Panamá. Arias Madrid se concentró en el punto económico-fiscal del país aunque no eludió lo concerniente al pleno rescate de nuestra soberanía sobre el territorio nacional. Así, en marzo de 1936, se firmó un nuevo tratado conocido como el Arias-Roosevelt o Hull-Alfaro, que eliminaba los artículos I y VII de la Convención, firmada 33 años antes, y la anualidad del Canal aumentó a 430 mil dólares.
No sería sino 17 años después cuando en 1953, y bajo la presidencia de José Antonio Remón Cantera (quien en las elecciones de mayo había logrado una mayoría de más de 50 mil votos sobre el candidato Roberto F. Chiari), volverían a revisarse nuestras relaciones contractuales con EU, aduciendo Remón en esta ocasión que “Panamá debe recibir la parte justa que le corresponde en esa gran empresa que es el Canal de Panamá” y, aunque no llegó a vivir para festejarlo, el 25 de enero de 1955 al grito de “ni millones ni limosnas; queremos justicia”, (poco más de 20 días después de su asesinato) EU y Panamá firmaban un nuevo tratado que se dio a conocer como el Tratado Remón-Eisenhower; y por el mismo (entre otros puntos de vital importancia para el país) se aumentó la anualidad del Canal a un millón 930 mil dólares.
No es sino veintidós años más tarde -el 7 de septiembre de 1977- que Panamá marca un nuevo hito en nuestra historia patria: se firman los Tratados Torrijos-Carter (2) mediante los cuales no solo pasa a manos panameñas nuestro recurso geográfico más importante, el Canal de Panamá, sino que EU reconoce nuestra soberanía territorial y, pese a la cláusula que en este tratado nos sitúa “bajo el paraguas del Pentágono”, se le pone fin a la presencia de un Gobierno extranjero en nuestro propio suelo. El 31 de diciembre de 1999 en horas del mediodía toma cuerpo la transferencia concluyente: el Canal queda bajo la administración de funcionarios panameños; la franja territorial conocida como Zona del Canal nos es revertida. Por fin queda derogado el ominoso tratado de 1903; que ningún panameño firmó.
Teniendo en cuenta estas negociaciones (a toda vista aún inconclusas) hoy, 3 de noviembre de 2013, al conmemorar los sucesos de ese otro noviembre de 1903 justo es (aún en medio del jolgorio comprensible) remembrar la brega de quienes, conscientes de que sin independencia no hay hombres libres, lucharon por brindarnos un Panamá digno y honroso.
