Sin duda, el oficial de marina, una profesión de muchos sacrificios pero muy poco mencionada, que brinda aportes inmensos a la economía de nuestro país, empezando con nuestro más importante recurso histórico nacional, económico y social como lo es el Canal de Panamá, en la cual su operación es el complejo tránsito de buques de un océano a otro, por casi 80 km de distancia, es el principal y único servicio que da nuestro canal, por lo que dicha maniobra está a cargo de un oficial de marina.
No se nos puede quedar sin mencionar el registro de buques, cuyo centenario se celebra en este año 2017, en el cual Panamá es líder en abanderamientos de naves desde hace más de 20 años, y con casi un total de 8 mil naves; esto no se hubiera podido lograr ni mantener sin profesionales náuticos comprometidos con el sector. El registro de naves administrado por la Autoridad Marítima de Panamá genera miles de empleos directos e indirectos a profesionales del mar, tanto dentro de las filas de dicha institución como también en las empresas panameñas que brindan los servicios como: servicio de agenciamiento, seguros, inspección y reparación de naves, entrenamiento marítimo, entre otras. Por eso es la importancia de velar, fortalecer y seguir contribuyendo con este sector que para muchos es un negocio, pero para otros es un medio de cómo vivir, como lo he dicho en anteriores ocasiones “no se trata de vivir en el mar, pero sí aprender a vivir de este”.
Panamá, teniendo dos océanos rodeando nuestras costas, desde la época de la conquista y colonización, hace más de 500 años, ya se valoraba la posición geográfica en cuanto a logística marítima y portuaria de nuestro país, pero irónicamente también por muchos años hemos vivido a sus espaldas de esta organización marítima internacional, celebró ayer 28 de septiembre mundialmente el Día Marítimo Internacional, pero más que una celebración es para dar importancia y reconocimiento a esos profesionales sacrificados que alejados de su patria, familia y de su ambiente de convivencia, están día a día contribuyendo al transporte de personas, carga y, por qué no decir, transportando el mundo mediante la vía marítima, con la sola satisfacción de ejercer la profesión que no es apta para cualquiera.
Hoy, teniendo un Canal ampliado bajo manos panameñas, como siendo el primer registro de buques a nivel mundial, se requiere de mucho más interés, no solo por parte de los gobiernos en cuanto a mayor inversión en la actualización de la educación marítima, y en brindar los espacios laborales al personal idóneo, sino también de sus ciudadanos en involucrarse para que podamos convertir a nuestro país, más allá de un registro de naves, y de un Canal, en un motor generador de empleo para la industria naviera internacional.
Buen viento y buena mar.
El autor es capitán de marina/magíster en gestión portuaria/docente universitario