GESTIóN DEL CONOCIMIENTO

Agua

Es bueno empezar por distinguir entre el agua como un elemento natural y como un recurso para atender a nuestras necesidades. La diferencia entre ambos la hace el trabajo socialmente organizado que demanda la transformación del elemento en recurso. Y esa diferencia debe incluir, también, la tarea de revertir a su condición original el agua una vez utilizada.

Esto permite entender que el agua, un elemento muy abundante en la naturaleza, sea un recurso natural cada vez más escaso. Apenas el 1% del agua existente en el planeta está al alcance de la especie humana con algún grado de facilidad; el resto se encuentra en los mares, en los polos y en acuíferos terrestres a gran profundidad.

Esto genera una tensión creciente en la demanda de agua por parte de una humanidad cada vez más numerosa, que se relaciona con la naturaleza a través de sociedades crecientemente urbanizadas, y lo que el planeta puede ofrecer. Esa tensión se ve agravada, además, por la alteración de los regímenes climáticos que favorecieron el desarrollo de los humanos desde el salvajismo hasta la civilización.

Hemos creado una circunstancia ecológica en la cual solo podemos escoger entre encarar los desafíos que nos plantea nuestra propia creación, o enfrentar los riesgos de conflictos sociales crecientes, que bien podrían llevarnos de vuelta a la barbarie. Hoy, el conocimiento desempeña un papel clave en esos desafíos.

Optimizar los medios de abastecimiento y uso del agua; revertir la contaminación, y facilitarle a la naturaleza el procesamiento de los desechos del agua que utilizamos son apenas algunos de tales retos. No hay campo del conocimiento que no pueda aportar a su solución, desde las Humanidades hasta las ciencias naturales, mediante el diseño de tecnologías innovadoras que faciliten relaciones mucho más armoniosas entre los humanos, el agua, y los entornos naturales que la proporcionan.

Esta es, sin duda, nuestra principal tarea en el siglo XXI. De lo que hagamos con el agua a partir de una gestión integrada del conocimiento dependerán en una medida decisiva la vida y la salud de que disfruten los integrantes de nuestra especie en el por venir. Más, en el único planeta del sistema solar en que el agua existe en estado líquido, y por lo mismo el único en el que la vida crea sin cesar las condiciones necesarias para su propia existencia.

El autor es doctor en estudios latinoamericanos y miembro de Ciencia en Panamá

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