Las empresas tecnológicas han entrado con fuerza en el caliente debate sobre la conveniencia o no de que los gobiernos dispongan de mayores poderes para acceder a las comunicaciones digitales de los ciudadanos. El Parlamento británico tramita un proyecto de ley que pretende facilitar a la policía acceso a los registros del uso de internet de los ciudadanos, algo que el Gobierno considera esencial para combatir el crimen y la amenaza terrorista. Liderando la contraofensiva de Silicon Valley, Apple remitió un documento con sus objeciones al comité parlamentario que tramita la legislación, cuya fase de consultas públicas finalizó el pasado lunes.
La compañía más valiosa del mundo considera que la ley, de prosperar, comprometería la seguridad de “los datos personales de millones de ciudadanos honrados”, obligaría a la empresa a hackear sus propios productos y sentaría un peligroso precedente con potencial de disparar “serios conflictos internacionales”, en un contexto en que países de todo el mundo debaten cómo adaptar sus servicios de inteligencia a la era digital. Otras grandes compañías del sector, como Microsoft, Facebook, Google, Twitter o Yahoo, según la BBC, también han remitido sus objeciones al Parlamento, aunque aún no las han hecho públicas.
“Creemos que sería equivocado rebajar la seguridad de cientos de millones de clientes que respetan la ley con el objetivo de rebajarla para aquellos pocos que representan una amenaza”, sostiene Apple en el documento de ocho páginas remitido al Parlamento británico. “En este entorno de ‘ciberamenazas’ que evoluciona a gran rapidez, las empresas deben seguir siendo libres de implementar fuertes encriptaciones que protejan a sus clientes”. El proyecto de ley británico, introducido el mes pasado por la ministra del Interior, Theresa May, contempla otorgar a la policía y los servicios de inteligencia acceso a los registros del uso de internet de todos los ciudadanos británicos sin necesidad de orden judicial. En caso de que además quisieran acceder al contenido de dichas comunicaciones, añade el borrador, sería preceptiva la autorización del Ministerio del Interior y de un panel de inspectores judiciales de nueva creación. Apple diseña algunos de sus productos utilizando una técnica de encriptación mediante la cual solo el emisor y el receptor del mensaje lo pueden leer desencriptado. En la actualidad la compañía proporciona, asegura, datos sobre las comunicaciones cuando se le piden. Pero no el contenido de las mismas. La legislación actual pide a las empresas que den los pasos razonables para proporcionar los contenidos de las comunicaciones si se solicitan mediante orden judicial, pero no les exige que diseñen sus sistemas para posibilitarlo.