La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, consolida su línea estratégica en política exterior con un viaje la semana que viene a Rusia. En febrero ya fue a China, y mantiene su apoyo a Venezuela o sus vínculos con Irán. Pero Argentina se prepara para un cambio. Los asesores de Mauricio Macri y Sergio Massa, los dos candidatos fuertes de la oposición, han firmado un documento conjunto en el que prometen un giro radical para acercarse más a Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE), y el entorno del oficialista Daniel Scioli también apunta en privado hacia a un giro.
Fernández de Kirchner trabaja cada día para evitar la imagen del pato cojo, el término usado en EU para los presidentes a final de mandato ya casi sin poder. De hecho, ella no lo es. Domina la escena absolutamente. Pero el consenso generalizado en la política argentina apunta que muchas cosas van a cambiar cuando ella deje la Casa Rosada en diciembre.
El candidato oficialista, Daniel Scioli, evita cualquier enfrentamiento público con la Presidenta porque necesita sus votos para ganar las primarias de agosto. Pero si llega al poder, admiten en su entorno, él hará valer las buenas relaciones que ha mantenido con EU desde su puesto de vicepresidente y ahora gobernador de Buenos Aires. Si gana él, el giro será más lento y habrá que ver hasta qué punto se deja dominar por Fernández, admiten todas las fuentes consultadas, pero su política exterior será diferente.
Kirchner viaja a Rusia el 22 para reunirse con Vladimir Putin y allí buscará inversiones de Gazprom para explotar Vaca Muerta, el enorme yacimiento de petróleo y gas de esquisto en el sur del país, y también que la rusa Rusatom construya una central nuclear en Argentina. Vaca Muerta es la gran joya de la corona argentina después de la nacionalización de YPF, hasta 2012 propiedad de la española Repsol, pero necesita grandes inversiones para explotarlo.
Es algo parecido a lo que ya hizo Kirchner en China. Estos pactos ayudan a la economía argentina pero implican compromisos para muchos años y reciben fuertes críticas en Argentina. China es un socio comercial básico para Argentina, que le vende buena parte de su producción de soja, pero Fernández ha dado un salto y ha reforzado el acuerdo político.
“El viaje a Rusia es un nuevo elemento provocador de la Presidenta”, señala Roberto García Moritán, asesor de Sergio Massa y uno de los firmantes del acuerdo para dar un giro a la política exterior al que se ha sumado también el principal asesor en estos asuntos de Macri, Diego Guelar. García Moritán fue vicecanciller con Néstor Kirchner y durante seis meses con Fernández, hasta que en 2008 salió del gobierno precisamente por el giro a favor de Venezuela y el eje bolivariano. “Gane quien gane las elecciones va a haber un giro, vamos hacia un re equilibrio y una mejor relación con EU y Europa”, asegura.
Scioli no se suma, pero otros políticos consultados, también del oficialismo, admiten que es impensable que él protagonice escenas como la de la última Cumbre de las Américas en Panamá, en la que Fernández lanzó un discurso muy duro contra EU y a favor del chavismo y la revolución cubana que entusiasma a sus seguidores e indigna a la oposición.
Uno de los elementos centrales de la política argentina en este momento es la capacidad de Scioli de resistir sin contestar todos los ataques que recibe del entorno de la Presidenta. El lema es claro y es una consigna en todo el peronismo: primero ganar y después decidir.