La avenida Central ha sido una de las vías más históricas y con más cambios de nuestra ciudad, es tan importante que ya es parte de nuestra cultura.
En el siglo XIX se inauguró el primer tranvía citadino, el cual atravesaba gran parte de la vía. A partir de este momento pasó a ser declarada una arteria urbana principal.
Esta avenida está llena de vida y de anécdotas, ya que fue el centro de la ciudad por muchos años, pero con el paso del tiempo y la desorganización estatal se fue convirtiendo en un caos, la falta de aseo urbano, de seguridad y la desorganización de los comercios la convirtieron de ser una vía sumamente popular a convertirse en una avenida a evitar por la mayoría de las personas.
Actualmente, luego de ser convertida en una peatonal, nos topamos con una incongruencia más que con una atracción, debido a que no están las condiciones aptas para su uso como tal.
La ausencia de seguridad es lo que más afecta, ya que las personas que transitan por la zona son por motivos de trabajo o por necesidad y siempre se quejan de “sucesos peligrosos” en el área, sin mencionar que no se puede transitar a cualquier hora por el peligro que representa.
Todo esto la convierte en un sitio incongruente en vez de ser un sitio atractivo para locales y turistas, a pesar del enorme potencial que tiene.
Una vez estos problemas sean solventados y la reestructuración de la misma concluya, puede llegar a ser una atracción para todo tipo de personas.
Para esto necesitamos ser parte del cambio, a la vez que como sociedad contribuyamos a cuidar y a promover a la peatonal de la avenida Central como un espacio público que fomente la identidad, el turismo y el encuentro ciudadano.
La autora es ciudadana