En Latinoamérica más del 70% de las empresas con tamaño superior a un billón de dólares son de carácter familiar. La fuerte ponderación que tiene este tipo de empresas en los países emergentes les confiere una mayor responsabilidad en el desarrollo de sus países.
Por otro lado, las empresas familiares necesitan remover muchos obstáculos a la hora de competir con otro tipo de corporaciones, como son las empresas estatales, las multinacionales o los private equity (fondos de inversión), en términos de financiación de proyectos, acceso a capital o incorporación de los mejores directivos, entre otros. Sin embargo, el más importante empieza con adecuar su gobierno corporativo.
Una reciente investigación realizada por la consultora Russell Reynolds Associates señala que las empresas más rentables durante los últimos 10 años han sido las que siguieron las recomendaciones de “buen gobierno corporativo”, este se define como las normas y principios que rigen el funcionamiento de una compañía. Estas normas y principios tienen que incluir aspectos tan imprescindibles como la protección de los intereses de los propietarios; la creación de valor en el largo plazo; transparencia de la información, y tener definidas las relaciones y responsabilidades entre los accionistas, el consejo y altos directivos, así como la idoneidad de sus perfiles.
Además, son empresas que tienen prevista la sucesión del primer ejecutivo y los altos directivos, la remuneración de la alta dirección, supervisión de la estrategia; calculados los riesgos y la defensa de la ética y honestidad en la gestión de la compañía. ¿Cómo tener un consejo eficiente?
1. La efectividad del consejo debe evaluarse en dos vertientes: la idoneidad de los perfiles y su dinámica de funcionamiento. No solo bastará con que los perfiles sean los adecuados, sino que además los procesos y dinámica de grupo deberán estar a la altura de los objetivos establecidos. De este análisis normalmente se deriva la necesidad o no de incorporar consejeros independientes, con experiencias complementarias que ayuden en la consecución de los objetivos, así como una batería de recomendaciones para mejorar los procesos (número de reuniones, agenda y duración, información, calidad del debate y toma de decisiones o seguimiento).
2. La incorporación de consejeros independientes externos, no ejecutivos, permite tener acceso a experiencias y conocimientos de valor incalculable desde el punto de vista de ahorro de costes. El equilibrio entre consejeros dominicales (representantes de la propiedad), ejecutivos e independientes capacitados ayudará no solo a “oxigenar” la toma de decisiones, sino a asegurar la creación de valor.
3. Planificación de la sucesión del director ejecutivo (CEO). Una de las principales responsabilidades del consejo reside en asegurar la idoneidad del CEO, además de tener siempre un plan de sucesión actualizado para el mismo, ante una posible eventualidad. Para ello es necesario definir las capacidades y competencias que necesitará la organización en el futuro y evaluar en profundidad a los potenciales candidatos, tanto internos como externos. Así mismo, la confidencialidad con los candidatos externos será un factor de éxito en el proceso. El buen gobierno corporativo y la cultura, una forma de competir con las multinacionales.
En conclusión, las empresas familiares necesitan competir con multinacionales en igualdad de condiciones. Para ello deben atraer y retener a los mejores profesionales, tanto en sus consejos de administración como primer nivel ejecutivo. No siempre el dinero será posible ni suficiente, por lo que es necesario prestar atención a otros factores, como la bondad del negocio/proyecto, gobierno corporativo y cultura de la organización. Entender los objetivos que una propiedad familiar tiene para su empresa va mucho más allá de la simple rentabilidad económica, es lo que permitirá atraer al candidato más adecuado.