Los avances en la tecnología, más allá de las ventajas de su utilización, influyen en nuestros hábitos y actitudes; por ejemplo, muchos mileniales lo primero que hacemos al despertar es agarrar el celular, ya sea para apagar la alarma o para acceder a las principales redes sociales y enterarnos de las últimas noticias. Esto puede ser similar para muchos de nosotros, pero hace 20 años era muy diferente.
Las nuevas tecnologías nos facilitan ciertas tareas y pueden impulsar nuestro rendimiento en múltiples actividades diarias, pero ¿qué ocurre cuando sobrepasamos los excesos? o ¿cuáles son las consecuencias, para el ambiente, de un consumo descontrolado? A partir de estas interrogantes, un grupo de profesionales hicimos un estudio exploratorio, de tipo descriptivo, para conocer la situación actual de la generación de residuos electrónicos en Panamá.
De esta forma, encontramos múltiples aportes, sobre todo, de organizaciones no gubernamentales que manifiestan su preocupación, porque la basura electrónica se ha convertido en una de las mayores fuentes de residuos del mundo y, como no son tratados de forma adecuada, el medio ambiente queda expuesto a los gases tóxicos procedentes de los componentes internos, contaminando el suelo, el agua, el aire y, por ende, a los seres que habitamos este planeta.
Los problemas derivados de los residuos electrónicos se pueden generar por razones que van desde el desconocimiento de qué hacer cuando renovamos un equipo, hasta su mala disposición. En muchos casos, estos se acumulan en depósitos, hogares y oficinas. También ocurre que, cuando se realiza la disposición incorrecta, estos aparatos terminan en rellenos sanitarios, incinerados o enterrados.
En Panamá, la cifra aproximada de la generación de los residuos electrónicos supera las 10 toneladas por mes (lo que sumaría alrededor de 120 toneladas por año). Se trata de vidrios, plásticos y fracciones metálicas, que son los principales componentes de los celulares y computadores, en general.
Factores como el consumismo, fácil acceso al crédito, la reducción en el costo de reemplazar los aparatos electrónicos y la rapidez con la que la tecnología se vuelve obsoleta, dan como resultado más desechos para eliminar. Como alternativas, podemos reutilizar, reparar, regalar e incluso vender estos artefactos, y si en última instancia determinamos que es un desecho, el reciclaje es la ruta más apropiada para el aprovechamiento de sus recursos.
En la actualidad no hay una política específica que regule los residuos electrónicos en Panamá, pero se realizan esfuerzos en esta dirección para regular su recolección y tratamiento. Cabe resaltar los aportes de la presente administración gubernamental, pues ha sentado las bases para acelerar mecanismos eficientes para tratar estos temas ambientales, desde la creación del Ministerio de Ambiente, la ratificación del Acuerdo de París y diversos programas, como la Alianza por el millón, hasta una política exterior consecuente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
