Dimas Samid Quiel Ayala tiene ocho años y cursa el segundo grado en un colegio particular. Sabe escribir su nombre y su apellido, además transcribe textos de forma adecuada.
Su madre, Lilia Ayala, comparte el camino recorrido con Dimas, un chico con síndrome de Down.
Su pequeño asiste a la escuela desde los tres años y al principio fue más sencilla la escolarización porque las personas con esta condición van bastante parejas con sus compañeros de clase. Sin embargo, una vez inició el primer grado se notó que necesitaba más ayuda en el proceso de lectoescritura.
Con Dimas intentaron aplicar la enseñanza tradicional que es por sílabas, pero por ser algo tan abstracto “la tutora y yo consideramos que no era la mejor opción. Ellos son muy visuales, así que recurrimos al uso de palabras completas y figuras a colores que ilustran las palabras que deseamos que aprenda”, manifiesta Ayala.
Pero no todas las experiencias en el tema de escritura y lectura de las personas con síndrome de Down son satisfactorias.
Este es el caso de la señora Saydeé Padilla de Miranda, quien comparte que su experiencia ha sido un poco difícil, “pero poco a poco se ve el esfuerzo que ellos hacen, aunque sabemos que no son 100% como un niño sin dificultades de aprendizaje”.
Blanca Rosa, de 23 años, hija de Saydeé Padilla de Miranda, es bien desenvuelta, y tiene trabajo desde hace tres años.
Blanca estudió en el aula especial de la Escuela Estado de Israel y usó los mismos libros de leer que usaban para enseñarles lectura a los otros niños del plantel.
Este fin de semana Down Panamá organizó la actividad “Estrategias para iniciar la lectura y escritura en personas con síndrome de Down”, dirigido a padres, madres, maestros y tutores de chicos con esta condición, y fue dictado por la docente mexicana Alicia Llanas y madre de Elías y Eva, ambos con síndrome de Down.
Al hablar de las personas con síndrome de Down, se debe tener como principio fundamental el acto de educar para lograr, como proyecto de vida, su “autodeterminación”, dice la psicóloga Kellys Ramírez.
La independencia en las acciones que emprendan en la vida y las labores cotidianas es uno de los grandes beneficios que tiene el aprender a leer y escribir para un chico con esta condición. Ahora bien, “no solo es una ventaja para ellos por tener una condición de vida especial, pues es un beneficio para todos”, agrega Ramírez.
Las personas con diversidad funcional cognitiva deben prepararse, ser asistidos, deben participar de forma activa en todos los procesos sociales, escolares, conductuales y familiares. “No queremos que la inclusión siga siendo una utopía. Necesitamos que sea una realidad. Por lo tanto, leer y escribir tiene que ser una posibilidad que les abra la puerta y formen parte de una dinámica social y laboral”.
Hay grandes ventajas pedagógicas y didácticas que permiten la enseñanza de la habilidad del lenguaje escrito y oral.
La participación activa de los padres determina el logro no negociable para el aprendizaje de cada niño o adolescente con “necesidades educativas especiales e insisto, debemos tomar en cuenta parámetros que son de cada persona y de acuerdo con su necesidad individual”.
En este renglón, Alicia Llanas asegura que los beneficios que más se reflejan son mejora la atención, la memoria, el razonamiento y la comprensión, y además, aumenta el vocabulario, los conocimientos y lo más importante es que mejora el lenguaje del individuo. También les da independencia, seguridad, autoestima y confianza.
El recibir estos beneficios los hace sentir que son incorporados al mundo que los rodea, entonces pueden trasmitir dicha información, comenta por su parte la maestra Veyra Smith.
DESACIERTOS
En este proceso se pueden llegar a cometer algunos errores. Uno de los más grandes es creer muy poco en los chicos. “Creemos que por tener síndrome de Down son muy lentos, o que porque no hablan no pueden aprender en leer, o porque son muy chicos o muy grandes o porque no tienen ciertas habilidades”, dice Llanas.
Así mismo está el trabajar por ensayo y error sin seguir un método ajustado a su realidad y necesidad individual, comenta Ramírez.
Entre otros, saltarse pasos importantes en la enseñanza, entiéndase que no pueden aprender a escribir una letra sin aprender qué es un trazo; no se les puede enseñar a leer una vocal sin enseñarle a reconocer las personas del entorno, sin conocer el concepto de igual y diferente.
La maestra Smith añade que después de que los niños hayan sido estimulados correctamente, las expectativas para lograr este proceso es mayor.

