Una de las mejores ofertas en términos de cultura en el torneo electoral era la de Laurentino Cortizo. Sin embargo, y no creemos que sea por ignorancia, sino porque la cultura tiene un espectro muy amplio, no se menciona en el plan de gobierno del ganador la problemática de las bibliotecas públicas. Como equipamientos culturales y organismos de base importantes dentro de la comunidad, nuestras bibliotecas reposan en un estado lamentable que no tiene perdón.
Colón, una provincia donde la necesidad de la cultura es vital, tiene una sola biblioteca en estado ruinoso. Lo mismo sucede con San Miguelito, donde una sola biblioteca en mal estado se debate con las cantinas. Las Tablas, cerrada. En Darién y algunas islas no hay bibliotecas. Podríamos seguir, pero la idea no es exponer a las bibliotecas, sino visibilizar un problema para buscarle atención.
Pese a que las condiciones de algunas bibliotecas han mejorado, el personal se ha formado y ha diseñado programas culturales para los usuarios; riñen a la vez con salarios empobrecidos, la ausencia de una política cultural, la poca inversión y presupuesto, la falta de bibliotecólogos en las instalaciones, infraestructuras reducidas y sin mantenimiento, colecciones desactualizadas y desconocimiento del papel de las bibliotecas públicas por parte de las autoridades, son debilidades que amenazan a estas instituciones.
La Fundación Biblioteca Nacional, que coordina la Red de Bibliotecas Públicas, no tiene los recursos para mantener en buen estado las 56 bibliotecas en el país; milagrosamente, logra mantener el acervo actualizado de algunas. Las bibliotecas públicas están adscritas al sistema de la Biblioteca Nacional (Binal), pero es el Meduca el que debe destinar los recursos para el correcto funcionamiento de estos espacios culturales.
Algo que preocupa es que este año termina el convenio de Meduca con la Binal, lo que puede implicar que habrá menos recursos para las bibliotecas. Tenemos la esperanza de que el “buen gobierno” cambie la triste realidad de estos mediadores de cambio en la sociedad; presumir que somos un país desarrollado sin bibliotecas dignas, es un cuento con final infeliz.
El autor es escritor