El melanoma es un tipo de cáncer de piel, de hecho el más agresivo, y con potencial de letalidad, pero tiene la característica de que puede ser evitado o detectado en forma temprana. Aunque en la inmensa mayoría de las veces aparece en la piel, puede presentarse en el ojo y en el sistema gastrointestinal.
Aunque son más frecuentes en personas de piel clara, los de piel oscura no están exentos de tener melanomas. En estos últimos hay que prestar especial atención a las lesiones que aparecen debajo de las uñas.
En general, son más frecuentes en la cabeza, cuello y espalda. Pero hay que tener mucho cuidado con los “lunares” que aparecen en el lecho ungueal (debajo de las uñas), en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Todos los lunares en estas ubicaciones deben ser evaluados por una persona idónea. De ahí la importancia de que prestemos atención a los cambios que ocurren en nuestro cuerpo.
Salud
Las características típicas que nos ayudan a identificar una lesión de riesgo son: asimetría, bordes irregulares, incluso con extensión del pigmento a la piel adyacente. Color disparejo: varios tonos distintos en el mismo lunar. Diámetro: la mayoría son mayores de 6mm de diámetro, aunque los hay más pequeños.
Una de las claves es que estos cambios se presentan o evolucionan rápidamente.
Después de conocer los cambios que nos pueden indicar la evolución hacia un melanoma, es importante saber cuáles pueden ser las estrategias para prevenir la aparición de los mismos.
Básicamente estas están dirigidas a proteger la piel de los rayos solares (sobre todo entre las 10:00 a.m. y 4:00 p.m.), evitar las cámaras de bronceado, usar protectores solares en la piel (aún en días nublados) y lentes oscuros (con protección UV).
Como en otros artículos, se deja claro que cada persona es responsable del estado de su salud. Es importante que pongamos atención a esto y así poder tener más y mejor calidad de vida.
El autor es ministro de Salud
