Varios gobiernos y el de Varela lo ha reiterado de palabras y en la práctica: que en toda sociedad capitalista todo es negocio. Y es que no hay nada que no sea negociable o negocio a la vista de los mercaderes, inversionistas u “hombres de negocios”.
Lo hemos vivido con los sobreprecios, con el tráfico de personas, de órganos, con el tráfico de influencia, la venta de créditos o impuestos del Estado, Se vende salud y la educación (en todos los niveles), y, hasta se vende la desinformación y deformación ético-cultural de los individuos y de la sociedad, los puesto o cargos públicos, etc.,
Así “Nada de lo que es humano, me es extraño”, decía un ilustre pensador economista.
En esta sociedad pro mundi beneficio, gobernada o manipulada por llamados “hombres de negocios”, es vox populi cómo la acción, la omisión y hasta la negligencia o torpeza parecen cotizarse a buen precio; que la llamada justicia como que se vende procedimentalmente y la libertad se comprara en cualquier instancia.
De ahí que tener dinero, bienes muebles e inmuebles y valores en esta sociedad es, primero, garantía de lograr la finca, el PH o residencia por cárcel, y que solo será por el poco tiempo que dure la pasión, aberración política o proclividad de la competencia que lo persigue, ya sea de los fiscales, auditores o de los representantes de la maltrecha legalidad.
Ponga cuidado, entonces, al negocio que resulta la detención de un “hombre de negocios”, puesto que desde que es detenido inmediatamente se le ve con un cuello ortopédico y requiere de atenciones médicas especiales.
Así, las “cárceles privadas o semiprivadas” (ya sean cuarteles, estación de Policía, hospitales, clínicas, fincas, PH, residencias, etc.) se pueden negociar a buen precio.
Dentro de esa concepción capitalista no sería mal negocio construir una cárcel con celdas que tengan su baño y servicio privado, su cama ortopédica, aire acondicionado, cocineta y refrigerador, televisión y hasta gimnasio. Todo alquilado.
Como quiera que la cárcel no es atractiva aunque tenga los barrotes de oro, y que el inquilino (reo) no puede salir del área de la cárcel finca, hotel, residencial, Hospital, etc., este es un paliativo y excelente negocio.
Solo hay que preguntar cómo se logra, sin mayores, trámites esto en el área en Punta Pacífica de la ciudad de Panamá.
El autor es abogado
