A raíz del llamado a una constituyente hecho por el presidente Varela, así como las opiniones que se han dado recientemente sobre el tema de la constituyente, quiero hacer una serie de reflexiones. La principal reflexión es determinar si los panameños conocemos el texto de la Constitución Política de la República de Panamá. Me atrevo a afirmar que la mayoría de los panameños desconocen las disposiciones de nuestra Constitución Política. Puede ser que los abogados o personas que han estudiado ciencia política conozcan nuestra Constitución. No así la mayoría de las personas. Si lo anterior es un hecho cierto, me pregunto cómo se puede llevar a cabo una constituyente y esperar que la nueva Constitución sea aprobada en un referéndum por la mayoría de los panameños, si los que van a votar, aprobando o rechazando la nueva Constitución, no conocen el contenido de la misma.
Ante el desconocimiento de la Constitución Política y la posibilidad inminente de un proceso constituyente, habría que hacer un esfuerzo para que la mayor parte de la población adulta de nuestro país reciba una instrucción sobre la Constitución Política. Claro está que esto no es una tarea fácil. Pero el Gobierno Nacional tendría que preparar un plan masivo de docencia, a través de los medios de comunicación social, charlas a servidores públicos, etc., con el fin de que los panameños conozcan el contenido y espíritu de nuestra Constitución Política. El beneficio de la campaña de docencia masiva quedará en la mente de todos los que reciban la instrucción.
En Chile se ha dado un extenso proceso de consulta para una nueva Constitución. El gobierno de la presidenta Bachelet solicitó opiniones y consultas a todos los sectores del país. Inclusive se prepararon instructivos y explicaciones muy sencillas por internet. Se preguntaba, por ejemplo:
¿Qué es la Constitución del país?/¿Qué es una asamblea constituyente?/¿Cómo se realiza una asamblea constituyente? Estas preguntas y varias otras relacionadas con el tema eran presentadas con sus respectivas respuestas y explicaciones por internet. Adicionalmente se dictaron charlas, seminarios, conferencias, etc. La idea era que todos los ciudadanos de Chile estuvieran conscientes del contenido y espíritu de una Constitución y del proceso de una constituyente. El proceso de la constituyente en Chile no ha culminado porque la presidenta Bachelet decidió que no se celebrara el referéndum y envió el proyecto de Constitución al parlamento chileno. Pero el proceso de docencia sí ha sido exitoso, al punto que los chilenos están ahora mejor informados y preparados para aprobar e improbar la nueva Constitución.
Considero que en Panamá se debe hacer un ejercicio de consulta similar al de Chile, para que los panameños conozcan las disposiciones de nuestra Constitución Política. Solo así podrán valorar y opinar sobre los cambios e innovaciones que se introduzcan en una nueva Constitución.
Uno de los conceptos jurídicos más importantes es que la Constitución es la norma legal de mayor jerarquía. Y las leyes vigentes lo que hacen es desarrollar los preceptos constitucionales. Las leyes no pueden contradecir los preceptos constitucionales, porque serían declaradas inconstitucionales. Así, por ejemplo, la Constitución tiene un capítulo denominado “El Trabajo”, que contiene 17 artículos. El Código de Trabajo vigente y la legislación relacionada se inspiran y desarrollan en este título de la Constitución. Igual sucede con el Canal de Panamá, que aparece en la Constitución con un título especial, en donde se consagran las reglas y principios de la actividad canalera. La Ley 19 de 11 de junio de 1997 lo que hace es desarrollar los principios que aparecen en el título constitucional antes mencionado.