PRESERVACIóN

¿Conque quieres ser un excelente ambientalista?

Lo sentimos, el título está reservado actualmente para el presidente de la República, que quiere ser un “superambientalista”, lo extraño, sin siquiera serlo, o preocuparse necesariamente del medio ambiente. Pero quien vetó la significativa Ley 656 que crearía la comarca Naso-Tjërdi, por supuestamente proteger el Parque Internacional La Amistad (PILA). Sin embargo, autoriza los proyectos más destructivos, ya sean minerías e hidroeléctricas aduciendo “interés social”, y ahora la cuarta línea de transmisión que devastará miles de hectáreas del bosque de la vertiente caribeña y la comarca Ngäbe Buglé (bosques que han cuidado los ngäbes por siglos), habiendo áreas más degradadas y aptas en el país.

Ahora, si solo quieres ser un simple guardián, en vista de que no te podrás movilizar por toda la región como si fueras un superhéroe o en helicóptero como el “superambientalista”, tendrás que contar con aliados de a pie. Y no necesariamente me refiero a los abnegados guardaparques que incansablemente recorren miles de kilómetros del parque al año. Me refiero a personas que siempre han convivido en estas áreas sin destruirla. Porque está dentro de sus creencias o cosmovisión protegerla y no destruirla. Me refiero a los pueblos originarios, quienes siempre han habitado estas tierras hasta antes de la llegada de Colón y la supuesta ‘civilización’.

Así como la Policía requiere de “vecinos vigilantes” para hacer más eficaz su labor; el “superambientalista” o el verdadero guardián requiere de estos vecinos vigilantes para realmente proteger el parque. Nadie podrá hacerlo a solas sin la cooperación de los habitantes. ¿Y qué mejor manera de proteger un área protegida que contar con estas abnegadas personas, quienes siempre están en el área, cabe la redundancia, “vigilando”? Además de una comarca que cuenta con todas las entidades del Estado como guardaparques y policías como cualquier provincia. Este le provee un doble blindaje jurídico, una barrera que hará más difícil que los actores externos y hasta estatales piensen en devastar estas áreas con hidroeléctricas y minerías. Hecho que casi ocurrió en 2012, con la intentona de imponer Cerro Colorado e hidroeléctricas dentro de la comarca Ngäbe. Que le costó incluso la vida y lisiado muchos ngäbes y que ha quedado en la completa impunidad.

Otro comentario que escucho es que en la comarca Ngäbe existe un “peladero” visto hasta por satélite. La verdad, son tierras pedregosas, casi estériles. Pero cabe decir, hecha no por ngäbes, sino por grandes latifundistas, igual que en Veraguas, que no vieron mejor utilidad que cederle estas tierras improductivas a los ngäbes para su comarca. Cabe decir que los indígenas por naturaleza no deforestan como lo hacen desafortunadamente nuestros campesinos. Al salir de la provincia de Panamá y entrar a Guna Yala, se conoce la demarcación, por dónde termina el potrero y comienza la montaña, y así en el resto del país.

No sabemos cuándo la inscripción esté abierta para el próximo “superambientalista”. Seguramente, después del próximo torneo electoral. No obstante, hay que pensar bien antes de convertirse, ya sea en “superambientalista” o en simple guardián del parque.

El autor es ciudadano

Edición Impresa