El sistema nacional de salud de la Nación deberá considerar diversas variables para que en el desarrollo de la prestación de los servicios, sea posible ejecutar acciones e intervenciones sanitarias integrales, de promoción, prevención, protección, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y reinserción familiar, social y laboral a todos los miembros de la sociedad.
El sistema nacional de salud tiene en consideración seis elementos que deberá satisfacer en sus estrategias básicas, a saber:
1. La grave y real crisis política, económica y social en la cual transcurre el devenir de las naciones, en especial aquellas en vías de desarrollo;
2. La enorme y progresiva deuda sanitaria acumulada que amenaza la salud de la población;
3. La insuficiencia de las respuestas institucionales que en el marco del déficit macroeconómico, a pesar de los grandes esfuerzos de dotar al sistema de recursos, no se logran los impactos esperados.
4. La falta de equidad, eficiencia y eficacia de los servicios de salud que, pretendiendo reformas con modelos importados, alejan la accesibilidad real a los servicios a la gran población que posee grandes necesidades y demandas, pero exiguos recursos económicos;
5. La particularidad del país en el contexto americano, y sobre todo de cada región en el contexto del país, al momento de la incorporación de planes y estrategias foráneas;
6. Los cambios de actitud necesarios a nivel de una efectiva participación social y en el recurso humano de salud, a través de una real planificación estratégica.
A raíz del deterioro que se desencadena en el país por la excesiva rotación de los dirigentes políticos a nivel del Ejecutivo, y en especial en lo que concierne al Ministerio de Salud durante la década de los 80, ningún plan nacional de salud se logra consensuar durante este período, y mucho menos definir un modelo de salud o atención que realmente tome en consideración las crecientes necesidades de salud de nuestra población, que refleja de manera progresiva la inequidad en la distribución de la riqueza nacional.
Durante los últimos 29 años que la nación ha vivido en plena democracia, se han formulado diferentes propuestas para consolidar el sector salud desde una perspectiva de las necesidades, pero solo se ha logrado implementar planes operativos desde el punto de vista de una oferta fragmentada, con procesos paralelos que no han sobrepasado el bicefalismo de la conducción, y mucho menos la ineficiencia e ineficacia de sistemas separados, que no logran adecuar servicios a ingentes y pertinentes demandas de salud de la población en su conjunto.
El autor es especialista en salud pública
