[RECLAMO CIUDADANO]

Conspiración: la coartada del socialismo del siglo XXI

Desde hace 56 años la dictadura castrista en Cuba hizo de la conspiración, de su simulación, organización y denuncia uno de los pilares de su metodología para perpetuarse en el poder.

Conspiración: la coartada del socialismo del siglo XXI
Conspiración: la coartada del socialismo del siglo XXI

El mensaje principal del socialismo del siglo XXI es “conspiración”. Los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua… incesantemente denuncian conspiraciones ante la crisis económica, política y la corrupción de la cual son autores. Esta fabricación de conspiraciones es una coartada de los sistemas no democráticos para justificar la represión y las dificultades económicas en sus regímenes y mantenerse, indefinidamente en el poder.

Conspiración es la unión de varias personas contra un superior o un soberano, se trata de “una o varias acciones realizadas por varias personas con el ánimo de unirse contra la autoridad superior para arrebatarle el poder…”; es un complot, un acuerdo secreto entre varios destinado al derrocamiento de un gobierno o cualquier otro tipo de poder. Se tipifica cuando “tres o más personas se reúnen para cometer delitos de rebelión o sedición”. En doctrina del derecho penal es uno de los actos preparatorios del delito.

No hay conspiración cuando los ciudadanos reclaman por sus derechos fundamentales pretendiendo ejercer su libertad de expresión; cuando la prensa busca libertad; cuando líderes cívicos, indígenas, políticos y religiosos exigen al gobierno respetar su derecho de asociación, a emitir libremente sus ideas; cuando los ciudadanos se movilizan ante los atropellos del Gobierno; cuando denuncian la corrupción, el enriquecimiento ilícito y exigen que cese la impunidad. El ejercicio de la libertad y los derechos fundamentales del ser humano no son conspiración, porque no conspira el que se defiende, no conspira el que reclama lo que es suyo ante quien se lo arrebata; no conspira la víctima que acusa al verdugo para tratar de liberarse.

Desde hace 56 años la dictadura castrista en Cuba hizo de la conspiración, de su simulación, organización y denuncia, uno de los pilares de su metodología para perpetuarse en el poder. El imperialismo estadounidense es desde hace más de 50 años el centro y el elemento imprescindible de las maniobras castristas de conspiración que han servido para eliminar y encarcelar opositores, realizar purgas y, sobre todo, para someter por el terror al pueblo. Hoy los países de la órbita castrista ejecutan esa estrategia de la conspiración como coartada. Se trata de denuncias urdidas, falsificadas, digitadas desde el poder dictatorial que es el que en verdad conspira permanentemente.

Con el modelo castrista, los jefes de los Estados socialistas del siglo XXI han concentrado todo el poder para permanecer indefinidamente en el gobierno, reemplazando la legalidad por un sistema de normas represivas que violan los derechos humanos. Buscan silenciar los reclamos populares por el derecho a la vida, la comida, el trabajo, la seguridad, la libertad, la propiedad, la igualdad ante la ley; por la defensa de los territorios indígenas y protegidos; contra las detenciones indebidas, contra las leyes mordaza, los impuestos arbitrarios, por la liberación de los presos políticos, los exiliados y desterrados; por una justicia independiente y contra la corrupción. En el sistema del socialismo del siglo XXI el pueblo soberano no puede pretender defender o recuperar la libertad y la democracia.

Reclamar los derechos fundamentales no es conspirar; exigir elecciones sin fraude no es conspirar; acusar a los corruptos o exigir pan y trabajo no es conspiración; pensar diferente y emitir libremente nuestras ideas no es conspirar; criticar al Gobierno no es conspiración; ejercer actividad política no es conspiración; demandar libertad de prensa o reclamar la separación e independencia de los poderes públicos no es delito: ¡es democracia!

Acusar de conspiración en los países sin democracia es una “institución dictatorial” para confundir, atemorizar, perseguir, reprimir, encarcelar, exiliar y matar. Solo basta revisar cuántas veces Castro, Maduro, Correa, Morales… han denunciado conspiraciones y lo que ha sucedido después. Es la estrategia dictatorial de la conspiración como coartada, farsa y pretexto. Es parte de la técnica castrista para mantenerse en el poder. Es la conspiración permanente de quienes pretenden estar por encima de la libertad de los pueblos, pero que hoy tienen la debilidad de que ya la gente lo sabe; ya no les cree y les está perdiendo el miedo.


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