¿Cuál es el mayor asesino ambiental del mundo? Para sorpresa de muchos, es la contaminación del aire, que causa la muerte de siete millones de personas al año, o una de cada ocho muertes a nivel mundial. En Panamá, hoy mata a 750 personas cada año o una de cada 25 muertes.
Sin embargo, la mayoría de las muertes en el mundo no provienen de la contaminación del aire exterior, sino del que está en el interior de las casas, porque 2 mil 800 millones de personas todavía utilizan leña, estiércol y carbón para cocinar y para calentarse, y respiran todos los días aire contaminado.
Para las personas que no viven en estas condiciones, es difícil imaginar lo sucio que es el aire interior. La Organización Mundial de la Salud señala que el aire exterior en Bangkok o Beijing es quizás 10 veces más contaminado que el exterior en la limpia Berlín. Pero el aire interior típico en una cabaña del tercer mundo, con una chimenea abierta, es 10 veces más contaminado que Bangkok o Beijing. Todos los días, especialmente las mujeres y sus hijos pequeños, inhalan cantidades de humo equivalentes al consumo de dos paquetes de cigarrillos. Es por eso que la contaminación interior mata a 4.3 millones de personas al año, siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial.
La solución más simple es reemplazar los hornos de humo ineficientes por otros más eficientes. Proveer a mil 400 millones de personas con hornos mejorados, que queman combustibles sólidos más eficientemente y ventilan el humo al aire libre, salvaría casi 450 mil vidas cada año y evitaría casi 2.5 mil millones de días de ausentismo por enfermedad al año.
Por otra parte, debido a que los hornos son más eficientes, se ahorraría alrededor del 30% de combustible, lo que se traduce en un ahorro de hasta $57 por hogar, al tiempo que la cocción es más eficiente. En total, los beneficios se estiman en alrededor de $52 mil millones por año.
¿Cuánto costaría hacer una gran mejora de este tipo? En muchas partes del mundo, todo lo que se necesita para reducir la contaminación del aire interior de forma espectacular, es un mejor horno que cuesta solo $30. El precio es más alto en algunas partes debido a necesidades particulares; en China, el carbón es el combustible principal y se necesita para calentar el ambiente así como para cocinar, por lo que el costo se eleva a 115 dólares. Sin embargo, proporcionar hornos mejorados para el 50% de los que cocinan en hornos tradicionales, no saludables, con humo, costaría cerca de $5 mil millones por año.
Entonces, por cada dólar que se gasta, los hornos mejorados aportarían $10 de beneficio. Esto nos da una excelente oportunidad de comparar este objetivo sobre la contaminación del aire con todos los otros objetivos valiosos propuestos para los próximos 15 años.
Sin embargo, ayudar a mil 400 millones de personas con mejores hornos no resuelve el problema en su totalidad. Otros mil 400 millones todavía cocinan con hornos simples, e incluso mejores hornos aún contaminan como un paquete de cigarrillos al día. Además, el humo de los mejorados se ventea fuera, así que todavía hay contaminación hacia la comunidad.
Una solución mucho más limpia es lograr que todos usen gas. Esto ahorraría 2.3 millones de muertes al año y evitaría 13 mil millones de días de enfermedad, lo que aporta más del doble de beneficio. Pero, por desgracia, los hornos a gas son más caros, y el gas puede costar cientos de dólares cada año por hogar, por lo que los costos se elevan más de 10 veces. Por cada dólar gastado obtendríamos dos dólares de beneficio, un objetivo respetable pero no tan buen. Sin embargo, a medida que el mundo en desarrollo se enriquece, pasarse al gas y, finalmente, a la electricidad será a la vez asequible y aportará beneficios evidentes para la salud.
Reducir la contaminación atmosférica exterior resulta ser mucho más costosa. Mejores hornos para cocinar y una transición al gas y a la electricidad, constituyen un uso eficaz del dinero que también ayudará a reducir la contaminación del aire exterior. Pero tratar de reducir la contaminación exterior con diésel de bajo azufre o con filtros en los automóviles en general, resulta ser demasiado caro. Mientras que los beneficios podrían alcanzar los $130 mil millones al año, los costos podrían superar los $300 mil millones al año.
La contaminación del aire es uno de los retos más grandes y, a menudo, más eludidos en el mundo. Y ahora sabemos que uno de los mejores objetivos para los próximos 15 años es conseguir mejores hornos para mil 400 millones de personas, lo que contribuirá a salvar casi medio millón de vidas al año.
