Cuando parecía que el Partido Demócrata y su candidata Hillary Clinton tenían todo para recortar la ventaja que el candidato republicano Donald Trump les había sacado, salen a la luz pública 19 mil correos electrónicos en los que se demuestra que la cúpula del partido del “asno” había favorecido en las primarias a la ex secretaria de Estado sobre su rival, Bernie Sanders. Entre protestas más fuertes que las de los republicanos, arrancó la semana pasada la Convención Demócrata con la renuncia de la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schultz, y algunos seguidores de Sanders. El llamado a la calma lo hizo el propio Sanders, sin que muchos estuviesen del todo contentos.
Dentro de la arena todo salió de acuerdo al libreto, con una extraordinaria presentación de Sanders y de la primera dama de EU, Michelle Obama, quien dijo que EU es el país de las oportunidades, pues ella duerme en una casa construida por esclavos y ve a sus hijas jugar en el patio, y por eso apoya a Clinton.
El martes, ante más protestas incluso dentro del recinto, Sanders solicitó la designación por aclamación de Clinton como candidata a la presidencia de EU, y así se convirtió en la primera mujer postulada por un partido grande (ya hubo otras postuladas), con posibilidades de ganar la Casa Blanca.
Los discursos de ese día fueron controversiales; se dio la impresión de que los demócratas están a favor de los inmigrantes ilegales. De igual forma, la ex secretaria de Estado Madeleine Albright dijo “que la mujer que no vota por Hillary ya tiene ganado su hogar en el infierno”. El discurso de fondo fue de Bill Clinton, quien destacó los valores personales y profesionales de su esposa y su compañera por más de 40 años. “Yo les hablo de la real, no del dibujo animado que han dicho es Hillary”, dijo el expresidente, con más años. Un Clinton pausado y con visibles temblores en sus manos esbozó lo que llamó“la mujer que mejorará todo, que hace posible los cambios”.
La Convención Demócrata llenó las expectativas de los “expertos en política” y contó con muchos oradores que han sido funcionarios y acumulan décadas en el servicio público.
El miércoles, por la presión de los seguidores de Sanders, se ratificó el candidato a la vicepresidencia, el senador Tim Kaine, en un acto sin trascendencia y sin discurso de fondo para evitar abucheos.
Como si fuese poco, Donald Trump se salió con una de las suyas y pidió a Rusia que ayude a buscar los 30 mil correos electrónicos borrados del servidor privado de la señora Clinton cuando era secretaria de Estado.
En los discursos de la noche, Kaine fue directo a la burla de Trump; el vicepresidente Biden siguió la tónica al relatar su experiencia de trabajo con la candidata; el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg dijo que, a diferencia de Trump que hizo su fortuna a partir de un cheque de un millón de dólares que le diera su padre, él empezó con esfuerzo propio.
La noche del miércoles será recordada por mucho tiempo por el extraordinario discurso que dio el presidente Obama, quien dijo: “aun falta mucho por hacer, sigamos el curso del progreso”, “no es yo puedo, es nosotros podemos”, proclamó.
El jueves, como día de la candidata, su hija Chelsea mostró a su madre como ella la ve. Clinton, al aceptar la nominación, habló de su plan de trabajo que ya se encuentra en su sitio web y disparó duros dardos a su contrario republicano. Al final fue la gran fiesta de los demócratas, que resultaron afectados por los abucheos de los partidarios de Sanders. Lo más que logró Clinton y los demócratas en una semana de convención fue igualar a Trump en las encuestas. Trump le ganó a Clinton en la audiencia televisiva de su discurso de aceptación en la Convención Republicana, que promedió 34.9 millones de televidentes, y superó con más de un millón a su rival demócrata, a la que vieron 33.8 millones, según datos de la empresa Nielsen, medidora de audiencia.