He venido observando en los diferentes medios de comunicación social, con el patrocinio de algunos de sus conductores, la manera sistemática y científica como se denigran los políticos acusándose de corruptos e inmorales, en que pareciera que no se salva nadie, lo cual interpreto que es injusto, porque existen buenos políticos que han sabido llevar adelante sus tareas para las cuales se comprometieron al momento de ser elegidos, sin ser objeto de ganarse la totalidad de lo que se les acusa.
Si nos remontásemos al pasado, entonces los políticos que sirvieron al país al inicio de la República, como Manuel Amador Guerrero, Belisario Porras, Rodolfo Chiari, Florencio Arosemena, Ernesto de la Guardia, y otros más que escapan de mi memoria, debieron de estar etiquetados con el epíteto de corruptos, y estudiando la historia política panameña, no he leído nada que les señale de la manera como se está haciendo en estos momentos con los políticos actuales. Según la definición, político es aquella “persona que se dedica a la política interviniendo o aspirando a intervenir en el gobierno de un estado, comunidad y municipio”. De esa definición saco la conclusión de que todos los que están participando son políticos, por lo tanto, ellos mismos, los independientes y los de partidos, se están autoincluyendo dentro de esos calificativos y de la forma como lo percibo se están disparando al pie ellos mismos.
Quisiera recomendarles que están a tiempo de hacer un alto e iniciar una campaña de propuestas sin descalificar, y de esta manera dejar al electorado decidir una vez conozcan las propuestas de cada uno de los candidatos que aspiran al solio presidencial en 2019, y así evitarán seguir manchando personas y familias, lo cual en nada positivo contribuye a la campaña electoral que estamos viviendo.
Aprovecho esta oportunidad para enviar un mensaje al electorado, que cuando escuche las descalificaciones que se le hacen a los políticos, vengan de donde vengan, hagan un alto e investiguen y analicen qué tan cierto es lo que se dice, porque algunas veces son percepciones que de tanto repetirse se van haciendo verdades y van calando en ciertos sectores del electorado ingenuo, que por su bajo nivel educacional terminan escogiendo incorrectamente al presidente de la República, lo cual nos puede llevar a un despeñadero, con consecuencias funestas para la nación.
Y por último, hacer un llamado de atención a los siete candidatos para que cuando se presenten ante el electorado por cualquier medio informativo con sus propagandas políticas envíen mensajes con propuestas serias y claras; y además, incluir cómo lo van a hacer y cuándo lo van a hacer, para así poder cumplir y no inventar campañas populistas que terminan sembrando en la mente del votante indecisión al momento del sufragio.
El autor es ingeniero
