[LATINOAMÉRICA]

Dictadores en crisis

El régimen venezolano oprime al pueblo que dice defender, enjuicia a medios y periodistas, violenta la propiedad privada y persigue a políticos, empresarios, militares y religiosos.

La concentración total de poder, el estatismo, el fraude electoral para permanecer indefinidamente en el gobierno, la desaparición de la división e independencia de los poderes públicos, el control de la prensa, la anulación de la libertad de expresión, la criminalización de la oposición, la judicialización de la represión política, las masacres, los presos políticos, el exilio, la liquidación del estado de derecho, y en suma la destrucción de la democracia reemplazada por un sistema institucionalizado de corrupción está dando sus frutos a los gobiernos del socialismo del siglo XXI de la región. La realidad de los dictadores es crisis.

La dictadura cubana que aparenta su mejor momento de propaganda, aprovechando la normalización de relaciones con Estados Unidos (EU), se deja ver como es en realidad. La primera encuesta independiente muestra un pueblo que quiere ser libre incluso abandonando la isla, que desprecia a los Castro y al sistema dictatorial, que espera que llegue la libertad, que da su más alto reconocimiento al presidente Obama y al papa Francisco, o sea a líderes de los dos enemigos más importantes construidos por el castrismo, el llamado imperialismo norteamericano y la Iglesia católica.

Como si esa constatación de la realidad fuera poca vergüenza, los líderes políticos y empresarios del “enemigo” son acogidos con beneplácito y gratitud por los funcionarios del castrismo, para pasar revista a lo que podría ser una ocupación incruenta. La dictadura se esfuerza por simular elecciones municipales y solo ejecuta otro papelón. Sin el petróleo venezolano, o se dan prisa o la crisis los hace declarar otro periodo especial. El dictador venezolano extrema las fórmulas castristas de manipulación comunicacional para tapar el hambre, la escasez, la corrupción, las violaciones de derechos humanos y las denuncias de narcoestado. No pudiendo seguir con el discurso y ataques antiimperialistas contra EU, Maduro cambia de enemigo y ahora confronta con España a quien provoca y agrede luego de haberle metido el caballo de Troya con el rótulo de “Podemos”.

Como gobierno títere del cubano, a Nicolás Maduro le es imposible seguir siendo antiestadounidense cuando el dueño del proyecto político está en pleno proceso de normalización con el ahora “nuevo amigo”. El régimen venezolano ya no gobierna, agoniza. Amenaza, oprime al pueblo que dice defender, culpa de su corrupción y estulticia a sus víctimas, enjuicia a medios de comunicación y periodistas, violenta la propiedad privada y persigue a políticos, empresarios, militares y religiosos, mientras campea la corrupción. Es un estado avanzado de la crisis.

En Bolivia la estrepitosa derrota electoral en las elecciones municipales y de gobernadores ha llevado a Evo Morales a ordenar personal y públicamente el fraude de Chuquisaca, que su tribunal electoral ha “legalizado” apresuradamente. Morales proclama que “no cree en la independencia sindical”. Los medios de comunicación denuncian “persecución por asfixia económica” y los periodistas se declaran “indefensos ante el poder total”. La corrupción del Fondo Indígena (¿dos mil millones de dólares?) presenta como responsable al líder cocalero disfrazado de indígena y convertido en dictador.

Los indicadores económicos revelan que la deuda externa contratada por Morales supera la de 20 años atrás. La deuda interna pública no se comenta, la moneda nacional está sobrevaluada lo que perjudica a la industria productiva y exportadora, pero beneficia al contrabando y al lavado de dinero. La inversión extranjera cayó en un 63% el 2014. Las exportaciones se han reducido en 27% a febrero. El costo estatal de producción de estaño es ya deficitario. En el año 2003 el pueblo compraba cinco panes con un boliviano que hoy sirve solo para un pan y medio, y Morales sigue proclamando “éxito económico”… Es la crisis que la liquidez del narcotráfico no deja ver con claridad, pero que tiene a los bolivianos en la lista de espera del desastre.

La crisis está marcada por un punto de inflexión que los gobiernos del socialismo del siglo XXI ya han superado y que los lleva por “una secuencia de eventos que determina la tendencia para mal, de todos los eventos futuros”. Es la realidad de los dictadores que, como enseña la historia, deja a sus pueblos en crisis económica, política y social.


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