Estados Unidos (EU) quiere recuperar el terreno perdido ante Rusia en el Ártico. El presidente Barack Obama aprovechó el pasado martes una visita a Alaska para pedir al Congreso la construcción de barcos rompehielo, necesarios para garantizar la presencia estadounidense en la región. EU tiene dos rompehielo operativos; Rusia, 40. Los países de la región buscan el control de la soberanía y los recursos naturales. El cambio climático reduce la superficie helada y abre más rutas. El Ártico se ha convertido en el escenario de la tensión geopolítica.
Obama es el primer presidente estadounidense en visitar el Ártico de EU, que engloba una parte de Alaska. El primer presidente en viajar a Alaska fue William G. Harding, en 1923.
“Llegó aquí en respuesta a un declive alarmante de los recursos pesqueros”, dice por teléfono Michael Hawfield, profesor de historia en la Universidad de Alaska-Anchorage. La agenda de Harding era similar a la del actual presidente: el medioambiente. Si a Harding le preocupaba la pesca, el objetivo de Obama es llamar la atención sobre el cambio climático.
Uno de los efectos de este es el deshielo de las aguas polares. El deshielo facilita el tránsito marítimo y realza el interés comercial y geopolítico en una zona cerrada hasta hace poco al tráfico y lejos de las prioridades de la política exterior de la primera potencia.
En 2013, la Casa Blanca publicó su Estrategia nacional para la región del Ártico. El documento establece como prioridades la “promoción de los intereses de seguridad de EU”. Esto incluye el apoyo a actividades científicas y de seguridad y la defensa nacional. Desde el final de la Guerra Fría, el espíritu de cooperación ha prevalecido entre los países de la región, agrupados como miembros permanentes del Consejo del Ártico: EU, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia.
Pero el deterioro de las relaciones a raíz del conflicto en Ucrania que se vive entre EU y la Unión Europea, por un lado, y Rusia, de otro, ha sembrado la desconfianza. Los socios occidentales han impuesto sanciones a Rusia y la mayoría ha suspendido las relaciones militares. En los últimos meses se han producido desplantes en algunas reuniones del grupo.
Expresiones como “la Guerra Fría del Ártico” se escuchan en Washington. El nuevo telón de hielo –juego de palabras con el metafórico telón de acero que dividió Europa durante la Guerra Fría– es el título de un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un referente en materia de seguridad nacional. El informe compara la militarización del Ártico impulsada por el presidente ruso Vladímir Putin con el Ártico rojo, la exploración del norte ruso durante la década de 1930 en la Unión Soviética de Stalin.
En la competición por el nuevo Ártico, Washington se siente en desventaja. Los nuevos rompehielos de la Guardia Costera no cambiarán los equilibrios, pero permitirán que EU actúe durante todo el año en el Océano Ártico.