Las arterias son los vasos sanguíneos que transportan la sangre, con nutrientes y oxígeno, a los órganos del cuerpo. En general, de acuerdo a su diámetro, se clasifican en grande, mediano y pequeño calibre.
Las arterias coronarias son las arterias que irrigan el corazón y son catalogadas como de mediano y pequeño calibre. Tienen un diámetro promedio de 4.5 mm (un poco mayor en hombres que en mujeres). Son dos grandes troncos que luego se subdividen para alcanzar todo el músculo cardiaco.
La enfermedad coronaria se caracteriza por la obstrucción de las arterias, que empieza por una lesión mínima, donde se acumulan colesterol y otros productos que, poco a poco, van disminuyendo la luz de las arterias y, por lo tanto, el fluido hacia los tejidos que estas irrigan, trayendo como consecuencia el sufrimiento de estas áreas. Estas obstrucciones ocurren poco a poco, y si se inflaman u obstruyen totalmente la luz de la arteria, pueden causar la muerte del tejido (infarto). Pero precisamente como sabemos que estas obstrucciones empiezan por placas de colesterol, y que existen factores de riesgo que permiten que aumenten de tamaño y se inflamen, podemos actuar sobre estos factores e impedir que lleguen a formarse o, en su defecto, a obstruir totalmente la arteria y así evitar el infarto al miocardio (corazón).
Los factores de riesgo más conocidos que pueden causar el daño son el tabaquismo, presión arterial alta en forma sostenida, nivel alto de colesterol en sangre, diabetes, obesidad o sobrepeso y sedentarismo. Además, existen los factores de riesgo no controlables como el sexo (más frecuente en varones), la edad (mayor riesgo a mayor edad) y la historia familiar (más frecuente en personas que han tenido afección en familiares entre el primer y segundo grado de consanguinidad).
En verdad, la forma de evitar la enfermedad coronaria puede basarse en dos principios. Por un lado, evitar la formación de la placa o el crecimiento de esta, manteniendo una dieta a base de vegetales y control adecuado de presión arterial, azúcar y peso. Además de evitar el tabaquismo, que es fundamental para evitar la enfermedad coronaria. Por otro lado, aumentando el diámetro de esas arterias coronarias, lo cual se puede lograr haciendo ejercicios diariamente.
El control de estos factores debe ser desde la juventud, sobre todo en aquellas personas cuyas familias tienen mayor riesgo de sufrir de alguna de estas enfermedades.
El autor es ministro de Salud
