CREENCIAS

Enmascarados enemigos de la Iglesia

Históricamente la Iglesia católica ha sido víctima de numerosos ataques de sus enemigos, desde los tiempos en que reinaron los emperadores, y la voz de Cristo en sus evangelios era inaceptable para ellos que tenían otros intereses. Se hace presente en mi memoria las numerosas provocaciones de los enemigos de los evangelios que hacían insinuaciones para ver si la doctrina que predicaba no respetaba el poder de los gobernantes imperiales, como en el caso del emperador Tiberio, quien en pleno poderío dominaba la tierra santa, y la inteligencia divina del hijo de Dios supo decir : “Al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios”.

El mismo Cristo supo decir en oportunidades muy próximas a su crucifixión que siempre fue acusado, no de lo que había dicho en los evangelios, sino de lo que no había dicho.

Las acusaciones contra él siempre eran mentirosas o calumniosas. Se le condenó a muerte y Pilatos, que le tuvo que dar cumplimiento en acatamiento al emperador, sabía en el fondo de su alma que no había motivo para semejante castigo, pero bien debemos entender los cristianos, como el hijo de Dios lo predicó, que todo estaba escrito, el castigo para él no tenía vuelta de hoja. De ahí que en sus palabras finales dijo claramente, “en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Colocándome en un plano imparcial, debo decir que hay una campaña insidiosa orquestada por los enemigos de la Iglesia católica, que están en múltiples creencias y sectas. Sin embargo, en nuestro espíritu quedaron como huellas indelebles de nuestras creencias católicas, que es la mayoría, según reconoce nuestra Constitución Nacional.

N ada me hace incurrir en un rechazo de las creencias religiosas por las inquisiciones. Todas las religiones son respetables.

En cuanto a los ataques que lanzan los enemigos de la Iglesia católica en distintas partes del mundo, y ahora en nuestro país, busca que se pierda su unidad monolítica, lo que será imposible, porque mientras más la atacan, más se fortalece, como lo ha probado en más de 2 mil años de existencia.

La reciente visita del papa Francisco a nuestro país ha servido como un antídoto contra ese envenenamiento que pretenden sus enemigos.

Los que están incurriendo en esta campaña contra las máximas autoridades de la Iglesia, deben mirar hacia el resto de la sociedad que está podrida, y se deben examinar a sí mismos para percatarse de cuán baja está su capacidad espiritual. No debo ser yo quien lo diga, pero hay quienes están con Dios y otros están con el diablo.

El autor es abogado y periodista

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