‘BORDERLINE’

Entendiendo el Trastorno Límite de la Personalidad

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) o Borderline Personality Disorder, es un trastorno que a menudo es malinterpretado, con adjetivos adjudicados a las personas que lo padecen como manipuladores, inestables e intratables; el trastorno es víctima de un estigma irreal y, como consecuencia, lo convierte en un trastorno temido.

Como explican D. Kealy y J. Ogrodniczuk en su artículo Marginalización del Trastorno Límite de la Personalidad, “los individuos con TLP se enfrentan con considerables dificultades, tanto en sus síntomas y funcionalidad como en la búsqueda de ayuda profesional”.

El TLP, al igual que todos los otros trastornos, puede afectar severamente la vida del individuo. Las personas con TLP sienten muy profundamente lo que para una persona promedio puede ser algo insignificante. Puede llegar a ser el detonante de una crisis para una persona border. Para ellos todo lo que ocurre tiene un significado oculto que generalmente va en contra de ellos.

Lo que pasa es que tienen un temor inmenso al abandono. Constantemente están buscando pistas en las interacciones que les afirme que la persona con quien interactúan de hecho piensa mal de ellos, y los rechazan. Y cuando perciben que son rechazados, el dolor es tan intenso (a menudo se muestra como ira) que ellos rechazan primero. Y en ese momento se muestran descontrolados y destruyen sus lazos emocionales significativos.

Pero, la realidad es que ellos no quieren alejar a la persona.

Desesperadamente quieren que la otra persona los consuele, los entienda, que les muestre que los acepta, que realmente no los habían rechazado. Pero no saben cómo expresarlo de otra forma. Están sedientos de amor, pero no saben conseguirlo de una forma saludable. Así como plantea el título del libro de Kreisman y Straus sobre el mismo tema, “te odio, ¡no me dejes!”

No es coincidencia que el trauma en la niñez es un común denominador frecuente en las personas con TLP. Como explica el Dr. Van Der Kolk, psiquiatra, el trauma prolongado puede causar dificultad en la regulación de las emociones.

Hay otras características del trastorno, como la dificultad para ver los puntos medios (tienden a irse a los extremos), dificultades para consolidar su identidad, ideación suicida y/o de autodaño, y sentimientos crónicos de vacío.

Lo importante a considerar es que el Trastorno Límite de la Personalidad no es una sentencia de muerte. Con tratamiento adecuado, los síntomas deben mejorar y la persona que lo padece puede llevar una vida funcional y, poco a poco y con mucha autocompasión, aprender a manejar esas emociones que siente de manera tan intensa.

La autora es psicóloga y miembro de la Fundación Relaciones Sanas

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