Estamos en el mes azul, y muchos temas, campañas y marchas se dan en torno a este tema. Ese bombardeo del mes de abril me hace pensar: ¿qué hay de los otros meses? Esto hace que me confunda y busque el porqué celebramos solo un mes.
Entenderé la celebración del mes azul, cuando no tenga que rogar por una educación inclusiva en la privada o cuando el Estado entienda que los colegios han colapsado en este tema y están saturados, y apliquen información pública de que la tendencia de niños con autismo ha ido de 1 por cada 2040 niños a 1 por cada 68 niños y se habla hasta 1 por cada 45 niños nacidos.
Entenderé la celebración del Mes Azul cuando personas comunes y silvestres lleguemos a bancos/supermercados/almacenes y entiendan que nuestros hijos no pueden esperar largos periodos y tengan personal capacitado o política de atención para nuestros niños.
Entenderé la celebración del mes azul, cuando los lugares de esparcimiento infantil tengan obligatoriamente personal especializado para atender a nuestros niños y no tenga miedo, pidiendo favores o cargando la mochila de miradas de los propios empleados.
Entenderé la celebración del mes azul, cuando el Estado no solo sea responsable o vigilante de los que están en escuelas oficiales, sino de aquellos que están en la privada que también tienen derecho como el resto.
Entenderé la celebración del mes azul, cuando nuestros hijos puedan disfrutar de Navidad y Año Nuevo, abrir regalos sin tener que estar debajo de una almohada o con audífonos para proteger sus sistema sensoriales de los fuegos artificiales y esperar que alguna autoridad desarrolle campaña de “Más luces menos ruido” como en España.
Hay mucho que hilar. No todo es malo, lo mejor es el nacimiento de nuestros hijos y que Dios va poniendo en nuestro rumbo ángeles de apoyo que hacen que nuestro camino se ilumine y se vuelva optimista.
Ojalá todos los que se vistan de azul, las empresas que colocan la ficha del rompecabezas proporcionen políticas, apoyos y solidaridad durante 11 meses más. Los que se vistieron de azul, su corbata, sus zapatos, un pin o un suéter se autocapaciten en este tema y puedan brindar ese apoyo solidario a nuestros niños como sociedad.
Nuestros niños necesitan que la actitud de la sociedad (personas, empresas, docentes, profesionales) cambie, porque tienen los mismos derechos que todos de divertirse y educarse, y de acceso a planes de salud y planes económicos para su bienestar y salir adelante, y sobre todo, a ser respetados y tratados con dignidad – de eso se trata.
¡Felicidades en el mes azul!
La autora es madre de niño TEA
