“Es la mayor ampliación de la soberanía desde Cristóbal Colón”, dice Luis Somoza Losada, coordinador del equipo de 13 personas –siete civiles y seis militares– que se ha encargado de apuntalar la ambiciosa expansión marina de España. El Gobierno acaba de presentar ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una propuesta para aumentar los límites de la plataforma continental española al oeste de las islas Canarias. El Estado reclama la soberanía sobre los recursos naturales (incluyendo el subsuelo) de un área marina de 296 mil 500 kilómetros cuadrados en el Atlántico, una superficie similar a la que ocupa todo el territorio emergido de Italia.
Parte de esa zona, unos 10 mil kilómetros cuadrados al suroeste de Madeira, también la reivindica Portugal. Los dos Estados deben entenderse en este caso, que previsiblemente acabará con un salomónico reparto.
Somoza, miembro del Instituto Geológico y Minero de España, aún arrastra el jet lag. Acaba de regresar de Nueva York, donde el 17 de diciembre registró la reivindicación española. Es un documento en el que se detallan las coordenadas de 448 puntos del Atlántico. Cuando se unen, forman la nueva frontera marítima que reclama España.
La linde está ahora fijada en las 200 millas marinas desde la línea de costa, según se establece en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. Pero esta norma permite que los Estados la amplíen hasta las 350 millas. El área comprendida entre la frontera de las 200 millas y la nueva es lo que reclama ahora España como propio.
Si el Gobierno lo logra tendrá todos los derechos de “exploración y de la explotación de sus recursos naturales”. Y con las polémicas prospecciones que Repsol desarrolla en las islas —los sondeos son en la zona este, no están en el área de ampliación— es imposible no pensar en hidrocarburos. “En la zona hay gas”, apunta Somoza. “Otra cosa es que sea rentable extraerlo”, añade. Depende, según este investigador, de si hay grandes bolsas en el subsuelo y de la profundidad. “También puede haber petróleo”, dice Somoza. “Lo que no hay es caladeros, porque son aguas muy profundas”.
Pero, para ganar esos 296 mil 500 kilómetros cuadrados (el equivalente al 60% del territorio emergido de España) hace falta que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU valide la propuesta. El equipo de Somoza ha realizado seis campañas a bordo de tres buques oceanográficos públicos (el Hespérides, el Miguel Oliver y el Sarmiento de Gamboa) para documentar los límites exteriores de la plataforma. En total, han recorrido 72 mil 352 kilómetros. Los técnicos de la ONU tendrán que verificar ahora la información recabada.
Hay, al menos, otro escollo que se debe salvar. Portugal presentó hace cinco años su propuesta de ampliación de la plataforma continental ante la ONU y parte de sus reivindicaciones se solapan con las de España. “Son unos 10 mil kilómetros cuadrados”, calcula Somoza, ubicados al noroeste de las Canarias.
La disputa no tiene visos de llegar al crudo enfrentamiento en el que andan enfrascados Canadá, Noruega, Rusia, EU y Dinamarca en el Ártico. Pero España y Portugal se han cruzado tres escritos sobre este asunto ante la ONU desde que el país vecino presentó su propuesta en 2009.