El dicho “si no conoces sobre el tema, no opines”, puede sonarle familiar a muchas personas, en especial, a los jóvenes. Con un trasfondo educativo, recibir este mensaje por parte de un adulto en ocasiones lo interpretamos como un regaño. Opino que demostrar interés por un tema es importante para la formación ciudadana. En el ámbito político, la ciudadanía enfatiza mucho la falta de conocimiento sobre temas varios por parte de quienes deben demostrar conocimiento técnico y altura en la calidad del debate.
Abundan las críticas a quienes hablan sin conocer los temas a fondo. Urge fomentar la búsqueda de puntos de vista innovadores y eficientes, en especial en el ámbito gubernamental. Es irónico que haya importantes exigencias ciudadanas, muchas opiniones y pocas soluciones. Desde la juventud sucede el mismo fenómeno, pero de una manera diferente. Los millennials y centennials panameños somos generaciones que conocemos la historia a través de textos y narrativas de adultos. El sentido de patria agoniza entre nosotros.
Pocos tenemos conciencia real sobre la situación de país y el porqué de los hechos. Sin embargo, las opiniones sobran. Son incontables las veces que veo publicaciones en Instagram que claman por un “no a la reelección” o “abajo la corrupción”. Me pregunto si el objetivo es fomentar el debate o si son opiniones con conocimiento que la respalden o solo el eco de otros. Nos damos cuenta de que en muchas ocasiones son premisas sin contexto que obedecen, en la mayoría de los casos, a la falta de formación, otros son seguidores que siguen pautas que a simple vista aparentan ser una respuesta para los reclamos ciudadanos. Al analizar el fondo se hace evidente que estas manifestaciones “democráticas” carecen de sustancia que las valide.
Me gusta salvar de todo esto el interés evidente de los jóvenes, quienes a pesar de tener limitaciones en cuanto a los problemas que tocan, reconocen que los hay. Es obvio si miramos a nuestro alrededor, que es necesaria una mejora en diversos niveles y sectores del país. Es aún más urgente cuando uno es parte de las alarmantes estadísticas y sufre las consecuencias de la falta de acción en su entorno.
Abundan los casos de jóvenes que con una idea y alguien que crea que son capaces de aportar, han tenido la capacidad de hacer, con muy poco, grandes cambios y contribuir de manera inmensa al país. Si no se les hubiera dado esa oportunidad, el diario vivir de muchos panameños sería muy distinto. Así que, estimado adulto diplomático: Como joven hambrienta de conocimiento, te invito a que nos escuches y enseñes. Te recuerdo que tu influencia sobre nosotros es vital para el desarrollo de nuestro país.
Tenemos ganas de aportar: enséñanos a organizar nuestras ideas para presentar las soluciones que se necesitan. Permite que nos equivoquemos, corrígenos, pero, sobre todas las cosas, escúchanos.
El autor es gresada del Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana Jóvenes Unidos por la Educación.