La idea principal de tener una bandera de colores como muestra de la diversidad humana, más comúnmente usada por los que promueven la diversidad sexual, tiene un carácter social mucho más fuerte que la lucha de los homosexuales, transexuales, transgénero y bisexuales a una igualdad de derecho, se trata de un asunto de igualdad de derechos humanos para todos, incluso para los que no apoyan el movimiento LGBTI.
La bandera del arcoíris busca representar la diversidad social de una humanidad donde todos son diferentes, incluye aspectos religiosos, económicos, sociales, profesionales, personales, familiares, étnicos, culturales, regionales, etc., cada color representa la diversidad humana, pero enmarcados en un rectángulo que representa a la sociedad y cada franja tiene el mismo espacio y tamaño dentro del rectángulo, representando la igualdad entre cada grupo o cada individuo.
La lucha por igualdad ha sido histórica y aún las mujeres, indígenas, algunos grupos religiosos minoritarios, los negros y los pobres siguen luchando por un trato humano.
Esa misma lucha es que la promueven las personas LGBTI que han tomado la bandera de diversidad humana como símbolo.
De ser así, ¿hará falta más colores en el arcoíris para representarlos a todos o quizás, simplemente falta más respeto en la sociedad?
El derecho a la libertad de un ser humano, que no tenga deudas con la sociedad, no puede quedar a juicio de una persona o de un tribunal. ¿Cuándo se somete a decisión de una corte el derecho a tomar agua, o a enamorarse? ¿Quién necesita permiso para ser un ser humano? Quien quiere no dar autorización a un río a buscar su cauce que lo intente.
Como sociedad gastamos mucho tiempo escandalizándonos de lo que hacen los demás, en vez de aprender a amar sin prejuicio y sin discriminación de ningún tipo.
El amor hacia los demás no puede estar condicionado y si por alguna razón deciden no amar, entonces hay que respetar.
Como sociedad gastamos mucho tiempo queriendo saber con quién duermen los demás o lo que hacen en su vida privada, pero, ¿acaso amamos, respetamos o estamos con los demás por lo que hacen en su vida personal o por lo que son como personas? ¿Se imaginan que un día haya mayoría LGBTI en el mundo y obliguen a los heterosexuales a casarse con personas del mismo sexo?
Sería un caos, el fin del mundo, porque imponer algo es lo contrario a la libertad y ¿acaso es vida vivir sin libertad? Si no le gusta lo que hacen las personas LGBTI, no lo haga.
No es una cuestión de orgullo. Es una lucha por libertad y amor, eso ni se cuestiona, ni se apoya. Con el respeto basta.
