HECHO PUNIBLE

Fotografías e ignorancia penal

Los hechos realizados por el sujeto que se dedicaba a fotografiar a mujeres en el parque, en la parada y en las tiendas en La Chorrera, y posterior a ello las publicaba en redes sociales, sin su consentimiento, ha dado lugar a que las autoridades a la ligera, siguiendo un clamor ciudadano del sexo femenino, le hayan imputado cargos de violencia de género y delito contra la libertad e intimidad.

No cabe duda que estamos ante hechos que generan temor y preocupación, pero es necesario que antes de imputar los cargos se determine correctamente por las autoridades correspondientes si se ha incurrido en un delito y qué clase de delito.

En primer lugar, la imputación de cargos por violencia de género, a todas luces es imprecisa, por cuanto ese hecho como tal no existe en la legislación penal vigente. Lo que sí castiga el Código Penal es la violencia psicológica contra la mujer y la violencia doméstica, pero, en ambos casos, tales hechos no coinciden con los delitos previstos en la ley, sobre todo en el segundo, donde deben ser realizados por miembros de la familia u otras personas.

Por lo que respecta al derecho a la intimidad, tampoco encuadran en la legislación penal, puesto que los mismos no atentan contra la protección del secreto en las correspondencias y comunicaciones.

Ciertamente, se afecta el derecho a la propia imagen reconocido en el Código de Familia de 1995 (art.577), dado que se reprodujeron imágenes de las personas del sexo femenino sin su consentimiento, más no existe ese hecho realizado como delito en nuestra legislación.

Por otro lado, no puede hablarse de los delitos de acoso (delito contra la libertad sexual) o de actos de seguimiento con fines ilícitos, ubicado como delito contra la libertad (art.168), dado que en ambas situaciones tiene que tratarse de actos continuos e ininterrumpidos de acoso contra una persona de cualquier sexo, así en el primero por motivaciones sexuales, y en el segundo, con fines ilícitos, por lo que no se concretan los elementos de estos delitos, según se desprende de los hechos señalados por los medios de comunicación social.

Entonces, se preguntarán muchos, ¿qué puede hacerse? La respuesta es sencilla: nada, pues en realidad, los hechos realizados no constituyen delito, no se ajustan a la ley penal, y no puede violentarse el principio de legalidad, so pretexto de que presumiblemente exista un peligro de que a través de esos actos de fotografiar se vayan a cometer otros delitos, como pudiera ser el acoso sexual o cualquiera otro.

En tal sentido, la doctrina es coincidente que tales hechos serían simplemente actos preparatorios, actos previos a la ejecución de un delito, que no reflejan la intención del sujeto de realizar un hecho punible, y a nadie se le puede castigar por tales actuaciones, a menos que la ley fije sanciones para ello. Así, a manera de ejemplo, aun cuando resulte preocupante para las autoridades, no puede castigarse a un sujeto por llevar una pata de cabra, una ganzúa, porque simplemente pensemos que con ello va a cometer un delito de robo.

La autora es catedrática de Derecho Penal en la UP

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