Ha sido complicado redactar últimamente debido a la situación actual del país, donde hay problemas que se pudieron evitar, los gobernantes se han enfocado en soluciones personales.
La idea no es referir más odio, eso promovería el terror social, la idea de este artículo es ir paso a paso con el devenir político y lograr aplacar la tensión política que vivimos.
El marketing político se basa en la participación ciudadana, ya que los candidatos normalmente se mueven por oferta y demanda como si fueran ellos mismos un producto, mismo producto que debemos exprimir con el fin de que dicho producto sea bueno y eficiente (no improvisado).
Nosotros, como ciudadanos, tenemos una obligación moral (el voto), sin embargo, “¿cómo puede una persona participar en política si la verdad no tiene interés?”, aquí es donde requerimos un poco de teoría y darnos cuenta de que sin querer todos participamos en política.
En una democracia representativa existen varios tipos de participación ciudadana.
Por un lado, la participación periódica que recomendablemente debería tener la mayoría de la ciudadanía, ya que es una muestra ciudadana que lee, escucha, reflexiona ideas políticas y participa periódicamente, por ejemplo, en protestas, manifestaciones, debates en redes sociales y cualquier medio de expresión pública de ideas.
Participación permanente, son los que se dedican a la política, no necesariamente son los que gobiernan, pero son aquellos dirigentes y promotores de partidos políticos. Muchos son cuestionados, sin embargo, gracias a estos; la democracia se mantiene viva, pero son también una minoría en lo que a la ciudadanía respecta.
Estos dos niveles de participación son aquellos que están definidos y representan alrededor de un 40% de los votos; misma población que es clave en la definición electoral.
El mínimo de participación es representado por alrededor del 50% de los votantes, estos son aquellos que tienen afinidad con las ideologías políticas, pero no siguen el día a día político, estos escogen su preferencia política en las etapas finales de los periodos electorales, cuando su alrededor se ve teñido de promoción política, pero son el grupo más discutido por los candidatos, ya que al dominar este nivel se obtienen mejores resultados.
Participaciones nulas, son personas que normalmente suelen argumentar que: “nada va a cambiar con la política”, son apáticos a las ideas políticas, pero en ciertas agrupaciones forman una participación electoral antisistema, buscan salir de la rutina política por medio de ideas basadas en teorías y autocracia, lo cual considero positivo, ya que son en fin un tipo de participación política aun cuando ellos mismos no lo reconocen. Estos últimos representan alrededor de un 10% de la población votante, y en marketing político son descartados por algunos asesores políticos, ya que en pocas palabras es ir contra la corriente, lo cual puede ser un gasto de dinero y de energía.
Finalmente, hay cada vez más desfragmentación en la participación política en estas sociedades contemporáneas, por lo que ahora más que nunca se ponen a prueba las estrategias de campañas políticas, el uso de la tecnología es el recurso más novedoso y sucesivamente los periódicos pierden relevancia en la actualidad política, por lo que probablemente este artículo tenga más legitimidad publicarlo en Facebook, lo que es una muestra de lo que estamos creando en sociedad, en pocas palabras: “votemos a conciencia, no por afinidad ni amiguismo ni mucho menos por capricho o clientelismo. Votemos educadamente”.
El autor es amigo de la Fundación Libertad.