António Guterres recibió este jueves el respaldo formal por aclamación del Consejo de Seguridad para relevar a Ban Ki-moon como secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU). La Asamblea General, el órgano que representa a los 193 países que integran la institución multilateral, debe refrendar ahora su nombramiento para que sea efectivo, previsiblemente dentro de una semana. El cambio de mando en el organismo que vela por la paz y el desarrollo se produce el 1 de enero. El mandato es por cinco años.
En su primera declaración tras conocerse su nombramiento, Guterres dijo sentir gratitud y humildad al acceder a un cargo tan importante. “Humildad para las difíciles tareas y humildad para servir a los más vulnerables, a las víctimas de la guerra, del terrorismo, de las violaciones de los derechos humanos”, dijo el portugués, que a su vez quiso rendir homenaje a Ban Ki-moon y apeló a todos los Estados miembros a que le apoyen hasta el final.
La selección de Antonio Guterres deja, en todo caso, un sabor agridulce. Por un lado, porque el próximo secretario general será de nuevo un hombre pese a que las mujeres eran mayoría. Por otro, porque se eligió al mejor entre los seis varones. La Asamblea General debe refrendar su nombramiento para que sea efectivo. Para ello su presidente debe consensuar antes con los miembros la resolución por la que se proclamará a António Guterres, algo que sucederá posiblemente a mediados de la próxima semana.
El embajador ruso, Vitaly Churkin, que preside este mes el Consejo de Seguridad, espera que la Asamblea General muestre “la misma unidad en torno al candidato”. El proceso de selección considera que fue justo con los 13 aspirantes. “Hemos dado las mismas opciones a todos”, aseguró en rueda de prensa, destacando que “es el mejor” por su conocimiento del sistema de la ONU y su trayectoria política. “Aquí no hay acuerdos negociados bajo la mesa” aclaró.
El proceso de selección del nuevo secretario general comenzó el pasado 15 de abril, con una serie de audiencias públicas en las que los candidatos expusieron ante los miembros de la Asamblea General sus planes para dirigir el organismo. Era la primera vez que se utilizaba este formato, más transparente, ya que hasta ahora se había limitado a una negociación secreta entre los miembros del Consejo de Seguridad.
Guterres recordó en aquella intervención que su devoción por servir a los más necesitados empezó cuando era estudiante, como voluntario en las chabolas de Lisboa. De ahí, a ser primer ministro de Portugal y a dedicarse a proteger a los más vulnerables como alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Guterres, como señaló en la audición, buscará como secretario general potenciar el papel del organismo a la hora de prevenir las crisis, para no tener que dedicar tanto tiempo y recursos a gestionarlas. “Esa debe ser la prioridad en todo lo que hagamos”, reiteró, lo que obliga a un profundo cambio de cultura. “Las causas de las guerras, la pobreza, la desigualdad, la violación de los derechos humanos y la degradación medioambiental están cada vez más ligadas”, indicó.