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ESTADO DE LA DEMOCRACIA

Hablemos claro

Hablemos claro
Hablemos claro

Sembrar confusión y miedo es parte de las estrategias que dolorosamente vienen practicándose por parte de los llamados gobiernos democráticos occidentales. Lamentablemente, hay un desquiciado en la llamada Casa Blanca y un coro de blandengues mandatarios de otras “potencias” en crisis, como de acólitos incondicionales que continúan plegándose ante las absurdas decisiones de los inquilinos de turno en esa casa. No basta con el baño de sangre inocente que viene ejecutándose y patrocinando alrededor del mundo, sino que algún rescoldo de inmigrantes supremacistas, por ignorancia o estupidez, pretenden desconocer el cambio climático que cada día agrava más la vida en el planeta tierra.

Resulta inaudito al normal razonamiento que EU se haya retirado del Acuerdo de París y, ahora, nuevamente se retira de la Unesco con excusas deleznables, siendo este un organismo que trabaja sin sesgos, sin validar abusos contra pueblos vulnerables, con multilateralidad, por la paz y la seguridad internacional frente al odio y la violencia por la defensa incondicional de los derechos humanos y la dignidad humana que algunos gobiernos pretenden manejar sesgadamente. ¿Acaso los huracanes, los incendios forestales, el calentamiento de los mares y tantas alteraciones en la vida silvestre son mentira? El irrespeto, la insensibilidad y grosería al tirarle papel higiénico a los puertorriqueños en su tardía y corta visita a la isla con motivo del huracán muestran de cuerpo entero al actual detestable inquilino de esa casa que ya dejó de ser blanca.

Trump continúa desprestigiando la noble patria que lo vio nacer. Miente constantemente.

Asfixia financieramente a países en desarrollo, impone sanciones arbitrarias, viola leyes y pactos internacionales así como resoluciones de la ONU, a pesar de que no tiene ninguna autoridad ni moral para hacerlo. Despachos de prensa reconocen que poderosos miembros de la política de su país, como el presidente del Comité de Relaciones Exteriores, Bob Corker, comentan que “el presidente está conduciendo el país a una tercera guerra mundial” y que “la Casa Blanca se haya convertido en una guardería para adultos…”.

A su secretario de Estado, Rex Tillerson, le atribuyen haber dicho que Trump es un “imbécil”–¿será show? - por sus actuaciones y propuestas (elevar 10 veces el arsenal nuclear de EU) sobre el caso con Corea del Norte. Resulta oportuno aclarar que Corea no ha invadido ni tiene guerras en otros países; tampoco celebra “maniobras militares” cercanas a Estados Unidos, entonces, ¿quién provoca y quién es realmente el peligro para la seguridad internacional? Trump también tiene a cuestas la guerra criminal contra el pueblo yemení; juega golf mientras jóvenes estadounidenses mueren en guerras internacionales, como los cuatro “boinas verdes” en Níger recientemente. Internamente, patrocina la supremacía y el asesinato impune de afroestadounidenses. Pero, Trump no está solo en desaciertos.

Los españoles tienen un Rajoy y una “corona” que, además, son requeridos en los estrados judiciales.

Otros poderosos gobiernos, aliados estadounidenses en Oriente Medio y Sur América, son repudiados por madres hebreas y palestinas que marcharon en protesta por el aumento de asentamientos causantes de más enfrentamientos donde mueren sus hijos y se aleja la tan ansiada paz. Se vislumbra dividir territorialmente Irak y Siria para favorecer intereses geopolíticos como ya ha pasado. Políticos corruptos gobiernan en México, Brasil, Paraguay y algunos de Centro América que sienten pavor a convocar una constituyente originaria.

Sin embargo, estos gobernantes, insisten en satanizar procesos progresistas y a los musulmanes, y pregonan y exigen derechos humanos y democracia. ¿Cómo entender esta conducta? Todo pretenden solucionarlo con el poder de las armas, craso error.

Ni siquiera el proceso electoral interno estadounidense es democrático, pues quien elige no es el pueblo, sino el Colegio Electoral. ¿De dónde sacan que pueden vetar o no reconocer otros procesos electorales más transparentes, validados in situ por observadores internacionales confiables, si en su país, se borran miles de nombres de electores del padrón electoral como pasó en las recientes elecciones cuando fue “electo” el señor Trump, siendo que la señora de Clinton sacó una ventaja de más de 2 millones de votos, según se informó? La farsa, el clientelismo y el montaje mediático no son las reglas de la democracia, como sí los referéndums y las elecciones por cada voto ciudadano. Seamos objetivos, seamos honorables y decentes, hablemos claro.

El autor es periodista y analista anternacional


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