Una figura de mucha importancia que forma parte de la vida cotidiana del país es el alcalde. Si bien es cierto el alcalde debe tener muy clara la posición que está ocupando. La responsabilidad no es solo sentarse en un puesto de trabajo, sino servirle a la comunidad, del municipio, que preside como máximo funcionario.
La toma de decisiones a nivel municipal afecta el diario vivir de todos los ciudadanos. Hay servicios básicos como los mercados de alimentos, la recolección de basura y normas de convivencia que dependen de la buena gestión alcaldicia.
Un buen alcalde no es la persona que mayores votos obtiene en unas elecciones, tampoco es la persona que eligen para ocupar esta posición o la persona que sale en los medios públicos dando un buen discurso sobre las obras que tiene pensado hacer en el distrito. Un verdadero alcalde es la persona que recibe la aceptación por parte de la sociedad después de haber culminado con éxito y de manera honesta su periodo de labores en el que haya podido solucionar la mayor cantidad de los problemas.
Para los aspirantes a este cargo, será de vital importancia revisar las responsabilidades y el trabajo que les compete a los alcaldes en Panamá. Porque, si bien es cierto, los resultados que se están obteniendo no son los más esperados, el desarrollo de nuestro país va mucho de la mano con la labor que los alcaldes estén realizando y de la manera en que lo estén ejecutando, tomando en cuenta los problemas y las necesidades que mantiene nuestra sociedad.
Actualmente, existen cientos de millones de dólares en fondos de la descentralización que han sido asignados a todos los gobiernos locales del país. Sería muy bueno que todos los alcaldes presentaran de forma transparente los alcances y logros de los proyectos financiados por estos fondos.
No puede haber confianza en los alcaldes, si hay ausencia de transparencia y de rendición de cuentas ante la sociedad.
