Aunque desde hace ya más de una década el gobierno de turno prometió a los pacientes con cáncer un nuevo Instituto Oncológico, con mayor capacidad y mejores condiciones para los enfermos, este compromiso sigue siendo una promesa hueca de lo políticos criollos, que lo único que han demostrado es que el sector de la salud y, en especial el de los centros médicos públicos, no ha sido una prioridad. Las cifras indican que los casos de cáncer van en aumento, mientras los centros del Estado para la atención especializada de esta enfermedad se encuentran cada vez en peores condiciones. Es por esto que la construcción de un nuevo hospital en la llamada Ciudad de la Salud no puede ni debe postergarse más. Corresponde a las autoridades velar para que ni la corrupción ni la ineptitud, y mucho menos la burocracia, se interpongan a la posibilidad de recibir el tratamiento adecuado para combatir el cáncer. No hay excusa válida para dilatar más este proyecto. ¿Cuántos seres humanos más deben morir de cáncer por falta de tratamiento oportuno y de última generación? Esa es la pregunta que ahora deben responder los políticos.
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05 nov 2018 - 05:00 AM