Hoy por hoy

El fondo de reserva de beneficio definido del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) tiene sus días contados. Durante este o el próximo año la Caja de Seguro Social (CSS) empezará a consumir reservas que podrían agotarse en un máximo de 7 u 8 años. La CSS es la empresa más grande del Estado panameño, siendo el volumen de su actividad económica casi el doble que la del Canal de Panamá. Sin embargo, la misma no se ha gestionado con la seriedad con la cual se ha administrado la vía interoceánica. Por el contrario, el clientelismo, la corrupción, la burocracia y la ineficiencia han sido la norma. Esto, sumado a la falta de voluntad política para hacer los ajustes requeridos, nos acerca a ese temido día en que el pago de las jubilaciones y pensiones se convierta en el principal problema de las finanzas públicas y, por ende, de la economía panameña. Nadie esperaba que esta administración resolviera el problema de la Caja, pero sí que, al menos, dejara informes actuariales fiables que permitieran tener un diagnóstico certero del problema. Eso no se hizo y, como resultado, el gobierno que surja el 5 de mayo venidero enfrenta un reto tremendo. Y apremiante.

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