Hoy por hoy

El Barómetro Global de la Corrupción para el año 2019 ha revelado importantes datos sobre la micro corrupción, aquella que vive y practica el ciudadano común del país. El estudio comparativo evidenció que los jóvenes de 18 a 34 años son los más propensos a pagar coimas. Lo más triste es que el 14% de los encuestados afirmó haber sido víctima o conocer casos de extorsión sexual, a cambio de bienes y servicios públicos. La micro corrupción es un fenómeno que carcome el alma latinoamericana. Pagarle sobornos a los policías de tránsito o a funcionarios de ministerios o entidades públicas para obtener un documento, o comprar un certificado médico, son conductas con las que se convive cotidianamente y que se han normalizado socialmente. La corrupción existe por la opacidad, las regulaciones desfasadas, los tramites engorrosos y la ineficiencia en la prestación de servicios públicos. Una reforma institucional que garantice rapidez y transparencia en la administración del Estado, y la veeduría constante de los servidores públicos de todas las categorías, son apenas el comienzo de la cultura de la integridad que necesitamos.

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