Tamara Del Moral • tdelmoral@prensa.com
Las características climáticas de Panamá–un país tropical con una alta humedad relativa– favorecen la circulación de muchos virus que causan infecciones respiratorias, especialmente en la estación lluviosa, entre abril y diciembre.
Como explica el doctor David Méndez, neonatólogo que dirige la Clínica de Displasia Broncopulmonar de la Caja de Seguro Social, los virus respiratorios se manifiestan más o menos con los mismos síntomas: fiebre, malestar de garganta, secreción nasal, tos húmeda o seca y a veces, dolores musculares. El virus de la influenza puede dar náusea, vómito y diarrea.
El virus sincitial respiratorio (VSR) es responsable de alrededor del 60% a 70% de todas las bronquiolitis, enfermedad respiratoria que en su mayoría pudiera ser benigna. No obstante, los pacientes vulnerables, como los niños prematuros, tienen siete veces más posibilidades de quedar hospitalizados, con una enfermedad pulmonar crónica, o inclusive de morir, añade el doctor Méndez.
Los pulmones de los niños prematuros que pesan solo 2 libras, 1.5 libras o a veces 1 libra, no se han desarrollado bien, por lo que son muy susceptibles a contraer infecciones respiratorias.
El doctor Méndez hace hincapié en la importancia de la educación a los padres quienes deben estar al tanto de las vacunas de sus niños para evitar infecciones por neumococo o influenza, entre otras.
Aún no hay una vacuna contra el VSR, pero sí varios proyectos para desarrollar una. Por ahora, se usa un anticuerpo monoclonal (Palivizumab) como tratamiento preventivo para niños en riesgo de contraer infecciones graves con el VSR. Este debe ser colocado cada mes y su función dura de 28 a 30 días. En Panamá se aplica en niños que nacen con edad gestacional menor a 32 semanas y peso menor de mil 250 gramos.
ALGUNOS CONSEJOS
• Lávese las manos con frecuencia y use mascarilla si está resfriado.
• Las madres deben mantener la lactancia, aun si están resfriadas, recomienda el médico. Si tiene un niño en edad escolar que está resfriado, debe aislarlo de los bebés.
• Controle las secreciones nasales para evitar que se acumulen en las vías respiratorias y crezcan bacterias. Si se acumula moco en los senos paranasales se produce sinusitis; en el oído medio, una otitis media. Al hidratar al niño, las secreciones se hacen más fluidas. Nebulizarlo con una solución salina, también tiene un efecto suavizante de las secreciones.
• Despéjele la nariz a los niños pequeños, pues ellos no saben hacerlo.
• La mayoría de los virus respiratorios dan síntomas en los primeros tres días. Mantenga al niño en casa, bien hidratado.
• No medique al niño sin una evaluación o prescripción médica; especialmente, no le dé antibióticos.
• No se puede predecir si un resfriado común se va a complicar en un niño sano, pero las poblaciones de riesgo, como los niños prematuros, fácilmente se van a complicar. Acuda al pediatra.
• En la población general de pacientes no tan vulnerables, hay que estar atentos si la fiebre persiste por más de tres días, si el niño deja de comer, se ve triste, tiene poca actividad, duerme mucho, o comienza a tener otros síntomas, como vómito o diarrea; si tiene dificultad para respirar, si antes solo tenía un poco de secreción y fiebre, y luego le da una tos húmeda, o tose toda la noche; o si la fiebre se había ido y vuelve, podría estar complicándose y hay que llevarlo al pediatra o a urgencias.
• Los niños menores de seis meses no tienen la piel madura. No controlan bien su temperatura corporal, especialmente en los primeros 30 días de nacidos. Tampoco tienen su inmunidad desarrollada antes del año, por lo que no es recomendable exponerlos a cambios de temperatura ni al humo del cigarrillo. El frío y la nicotina “duermen” los cilios de las vías respiratorias, que filtran el aire. No saque al niño pequeño de noche, ni lo lleve al cine o donde haya multitudes.

