Tamara Del Moral • tdelmoral@prensa.com
Los adolescentes constituyen un grupo vulnerable a tener conductas de riesgo que afecten su salud mental, sexual y reproductiva, como el consumo de alcohol y drogas, y la actividad sexual a temprana edad, con múltiples parejas y sin protección. Además, el entorno en el cual se desenvuelven, sobre todo si hay violencia o pobreza, sus relaciones interpersonales y la educación, son factores que influyen.
Expertos en materia de salud, reunidos en la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), presentaron algunas investigaciones realizadas en Panamá, que muestran que las intervenciones educativas tempranas pueden contribuir positivamente en los conocimientos y prácticas de los jóvenes para evitar enfermedades de transmisión sexual (ETS), embarazos precoces, etc.
Dora Estripeaut, pediatra e infectóloga del Hospital del Niño, se refirió a un trabajo sobre el impacto de las intervenciones por pares (de jóvenes hacia jóvenes) en los conocimientos, actitudes y prácticas ante el VIH/sida, realizado en dos colegios oficiales y dos particulares, a través de charlas, sociodramas, cine debates y dinámicas. Entre los resultados se destaca que el promedio de inicio de la vida sexual es a los 14 años. En los colegios oficiales había un menor conocimiento de educación sexual y un 50% de los alumnos encuestados había comenzado su vida sexual; mientras que en los colegios particulares, solo el 10% lo había hecho.
El Dr. Vicente Martínez, docente de la Universidad de Panamá y sociólogo especializado en salud y familia, presentó datos preliminares del estudio Análisis de la vida sexual de los jóvenes adolescentes de la Ciudad de Panamá y el Distrito de San Miguelito, que evalúa a 1972 jóvenes de 11 colegios, oficiales y particulares, de 11 a 18 años, cómo es su relación con sus padres, sus conocimientos sobre sexualidad, la masturbación, la edad de la primera relación sexual, si ha sido deseada o no, sus prácticas sexuales, cantidad de compañeros, los métodos anticonceptivos que usan, si han tenido alguna ETS, etc.
Los jóvenes están ávidos de información sobre la sexualidad y están teniendo relaciones sexuales antes de su mayoría de edad, aunque los padres no quieran aceptarlo, indicó el Dr. Martínez.
Los chicos consideran que se puede tener sexo a partir de los 18 años, pero lo están haciendo antes. El 46% de aquellos que no han tenido ninguna relación sexual dijeron que es por no haber encontrado a la persona ideal. Se observó, además, una mayor aceptación hacia los homosexuales.
Este trabajo, financiado por la Senacyt y apoyado por el Ministerio de Educación, está en una segunda etapa y busca generar información para crear políticas públicas de educación sexual. Se harán más intervenciones en escuelas, entrevistas a los padres, y se espera presentar los resultados a finales de año. El Dr. Martínez hizo hincapié en que se busca que los jóvenes posterguen las relaciones sexuales, pero si deciden tenerlas, por lo menos que se protejan para evitar un embarazo o enfermedad. “A futuro queremos hacer análisis en otras provincias, incluyendo las comarcas, para hacer un estudio comparativo”.
Tanto los investigadores como los asistentes al “Café científico” de Senacyt, plantearon que se debe reforzar el sistema escolar para rescatar a los jóvenes. Además, que las intervenciones deben contemplar las relaciones interpersonales, ya que estas influyen en la toma de decisiones frente a una situación de riesgo; y que la educación sexual debe ser impartida antes de que los adolescentes tengan su primera relación sexual.

