CULTURA

Leer te hace pensar…

A veces divago y admito que la soledad no es buena consejera, pero excelente para tejer letras, construir palabras, formar versos y relatos que brotan de nuestra imaginación. El que escribe, construye para el prójimo, un buen escrito construye para la humanidad.

Nuestras frágiles memorias son amenazadas cotidianamente en las redes sociales. La abrumadora información que recibimos en computadoras portátiles, tabletas electrónicas, teléfonos celulares, nos envuelve y nos convierte en socialmente virtuales, en insociables reales y en ciudadanos autómatas.

Las letras, nuestros escritos, deben permitir rescatar las memorias de nuestro pasado, nuestras costumbres y nuestras herencias; de discernir sobre nuestro presente, sobre nuestras realidades y vislumbrar, por qué no, sobre el futuro. El maravilloso mundo de las letras está repleto de saberes y experiencias: ciencia e imaginación, mundos desconocidos, rimas, vidas y aventuras extraordinarias, poesía y cantos, amores y desencantos… Es la vida misma convertida en prosas…

Hay que hacer un tiempo para leer una novela, unos versos, un cuento, un relato encantador, un buen artículo de revista o periódico; la lectura queda dentro de nosotros, esa vivencia la hacemos nuestra, solo nuestra, y al final cultivamos lo impensable; crecemos nuestro acervo cultural, fomentamos temas para compartir con nuestros hijos, esposas, amigos, colegas y conocidos… Nos miramos en el espejo de nuestras mentiras y verdades, porque la lectura tiene el poder de enseñar y mostrarnos tal como somos: la ira, el odio, el amor, las pasiones más ocultas, nuestros pecados y bondades.

La lectura te hace un mejor ciudadano, te crea un sentido crítico de las cosas, de las vicisitudes o éxitos de tu propio entorno, de tu hábitat social, del mundo cambiante que a diario vivimos… Leer te hace sentir, te hace vivir, te hace conocer, pero sobre todo: te hace pensar…

El autor es ciudadano

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