Dino el Mago abandonó por el momento el sombrero de copa, le dio vacaciones a los conejos, guardó en su baúl personal sus principales herramientas que provocaban expectativas, diversión y hasta misteriosos actos que el público no llegaba a entender. Sorprendidos por sus actos, el público lo premiaba con sonoros aplausos y el señor del ilusionismo agradecía con humildad tan generosos actos por su trabajo.
Ahora, mi amigo el mago pretende reinventarse, pero convencido de la urgente necesidad de transmitir nuevos conocimientos que intenten penetrar el subconsciente del público panameño y con el afán único de aportar algo de magia al desorden que viven los ciudadanos en el día a día y que muchas veces amenazan la salud.
Lograr magia de la buena requiere muchas horas de ensayo y psicología para ponerse delante del público y lograr el efecto deseado.
Largos calendarios tuve sin saber el destino de mi amigo Dionisio Ayala, alias Dino el Mago, y por casualidad nos encontramos en un concurrido Mall de Panamá Oeste. Empezamos recordando tiempos pasados cuando mi amigo el mago realizaba actuaciones en la televisión, teatro nacional, gimnasios, escuelas, teatros y todos los espacios donde desarrollaba sus actos de magia.
Décadas de realizar actos de magia convencieron a mi amigo de tomarse un largo descanso, mientras se alimentaba del acontecer nacional, en especial de los políticos y los actos de corrupción que actualmente sacuden al país.
¿Se puede creer en la palabra de un mago? Dino me contestó muy convencido de su respuesta; "Los magos tenemos la obligación de advertir al público con honradez marcada que nuestros actos son engaños, ilusiones para provocar diversión. Los políticos sin ser magos utilizan trucos para lograr votos y jamás aceptan que son farsantes de marca mayor.
Mi amigo el mago fue claro en señalar que a Panamá le hace falta un poco de magia, sobre todo a la clase política porque se cometen actos absurdos con el afán único de convencer a los electores.
La levitación muchas veces presentada en los escenarios por ilusionistas internacionales siempre me ha atraído y sorprendido y por eso le pregunté a Dino cómo se logran esos actos de mantener a una persona en el aire sin ningún punto de apoyo: "para la física no existe la levitación, pero para la magia es una fuerza que existe en la mente y la voluntad de la persona a la que se somete al acto de la levitación. Me agradaría mucho someter a ciertos políticos al proceso de la levitación para dejarlos buenos años flotando en el aire". Ambos lanzamos estrepitosas carcajadas.
¿Pretendes volver a los escenarios? "No a los grandes escenarios, más bien a reuniones sociales, familiares o alumnos de escuelas públicas o privadas. Prometo que pasarán momentos tranquilizantes que pondrán en segundo plano todo el desorden que impera en el país".
Hay que ver si la magia funciona y Dino el Mago revela los secretos para descifrar los trucos que frecuentemente son utilizados por la clase política para engañar a los electores.
El autor es periodista