[LIBRO]

Manual de periodismo

En su reciente libre, Umberto Eco ofrece mucho material para la reflexión, despabila y muestra un modelo para poner fin a la resignación y encarar un periodismo de renovado y más optimista.

Leer a Umberto Eco siempre es una delicia. Hacerle la crítica a un libro suyo, en tanto, es un acto de audacia. Un atrevimiento casi. Acabo de leer su última novela –Número Cero– y solo me voy a permitir hacer algunos comentarios. Meramente a trasmitir cómo me impactó.

Me apresuro, sí, a recomendarla a todo el mundo (además es corta, tan solo 218 páginas), pero en particular a los estudiantes de periodismo y a sus profesores, a los propios periodistas y a editores, jefes de información y de redacción, y a los directores y dueños de los medios de prensa escrita, valga la redundancia, siempre aclaratoria y necesaria. Tampoco deberían dejar de leerlo los empresarios y avisadores y muy especialmente los dirigentes, los políticos y los gobernantes.

Se trata de una historia sobre la elaboración de un diario que nunca será editado. Una novela de ciencia ficción, pero que en esencia constituye un manual de periodismo. Si se toma al pie de la letra lo que Eco escribe, se trataría de un manual sobre periodismo amarillo, de cloaca, dedicado al escándalo y, previo a este, a la extorsión. Y, efectivamente, la novela es la historia de una editor que monta un diario que no saldrá, pero que servirá al magnate –el commendatore– que se lo encargó para, mediante el chantaje y la intimidación, atacar a sus adversarios. Eco habla, con un conocimiento y realismo incomparable, de cómo se hace ese tipo de periodismo. Al mismo tiempo, sin decirlo o explicarlo expresamente, hasta por omisión, enseña cómo se hace buen periodismo. Y para que ello no sea tan implícito incluye una especie de voz de la conciencia, una alarma ética, personificada en la joven periodista Maia Fresia, protagonista de la historia de amor que se cuenta en la novela, con algo de experiencia en una revista del corazón y cansada de contar mentiras.

En materia de técnicas periodísticas son de antología las investigaciones o averiguaciones del periodista Romano Braggadocio –del tipo emblemático, de película– tanto para saber cómo y cuándo murió Mussolini, como para decidir qué automóvil comprará. En la mesa de redacción del Número Cero todo se plantea y a partir de ahí los protagonistas, y más el lector, aprenden, optan, y navegan en la dirección que quieran.

Eco, además, determina y mide cuál es el real poder de los medios de comunicación. Un poder más potencial, que efectivo. Un poder atribuido desde afuera, pero que se lo creen y asumen los de adentro. Una fuerza que es casi infinita mientras no se le utiliza, que pesa y sirve más como amenaza, como eventualidad, pero que mengua y mucho cuando es usada. (La foto o artículo “comprometedor” da réditos mientras no se difunde; después de publicado se acaba su poder). Una potencialidad que crece en relación directa al miedo de los que tienen algo que ocultar o perder y que también es abonada por aquellos que le temen a la libertad y a la verdad y por los que les es más cómodo tener tutores y vivir en la mentira. Un poder, incluso, magnificado por aquellos que pretenden limitar y acorralar a la prensa y a los periodistas para que no cumplan con su tarea de informar.

El autor, a la vez, rescata la importancia de los diarios y semanarios. La vigencia de la prensa de papel, que hoy parece tan entregada, incluso por parte de sus profesionales y sus dueños, y con tan malos pronósticos sin que nadie se detenga a preguntarse por qué, entonces, tanto hoy como ayer, lo que más preocupa a los tiranos y dictadores es lo que dicen los diarios (ver, por ejemplo, a Nicolás Maduro en Venezuela).

En una entrevista que le realizara El País de Madrid, Eco sostiene: “la existencia de la prensa es todavía una garantía de democracia, de libertad, porque precisamente la pluralidad de los diarios ejerce una función de control”. Él admite que hay riesgos serios y que la prensa escrita debe encarar cambios; resalta la credibilidad de los diarios y es en función de ello que él propone que los periódicos encaren un periodismo no solo critico de la realidad cotidiana, sino también un periodismo crítico y jamás sometido ni entregado a la nueva realidad virtual.

Umberto Eco, en este último libro ofrece mucho material para la reflexión, despabila y muestra un modelo de Número Cero, para poner fin a la resignación y encarar un periodismo de prensa renovado y más optimista frente al futuro.


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