A raíz del rechazo de las dos damas profesionales del derecho por parte de la Asamblea, el presidente Varela ha tomado una actitud de miedo o desesperación. Parece que no ha comprendido que de la misma manera que él tiene el derecho constitucional de designar a los magistrados, también la Asamblea posee la facultad de aprobar o denegar las designaciones hechas por el Ejecutivo.
Aún no alcanzamos a comprender la razón por la cual el presidente insistió en someter al escrutinio a dos profesionales del derecho sin justificación alguna, a sabiendas de que no contaban con los votos de las otras bancadas, pensamos que fue muy mal aconsejado por asesores y diputados panameñistas, quienes están acostumbrados a lograr acuerdos mediante prebendas u otras ofertas indignas para lograr de este modo los votos; incluso, con leyes que han ido en detrimento de la población panameña.
El mismo día del rechazo, el presidente salió con su elocuencia de afrentas en contra de los diputados de oposición y de sus respectivos partidos, haciendo gala de su inmadurez; señalando que actuaron políticamente para hacerle daño a su partido y restarle las posibilidades de ganar las elecciones de 2019. Debo recordarle mi escrito publicado en La Prensa del 20 de abril de 2016, cuyo título era “El presidente sigue en campaña”, prometiendo a diestra y siniestra toda clase de obras, a sabiendas de que no podría cumplir. A pesar de esta crítica, continuó con su mismo estilo de hacer campaña con el dinero del Estado y promoviendo a uno de sus ministros como posible candidato presidencial.
El 31 de enero, a nuestro criterio, por miedo o desesperación, el presidente le pidió a los habitantes de la comunidad del Darién que si querían que las obras continuaran tenían que dar su voto a la persona indicada. Sería bueno saber si los colonenses votarían por su ungido, después de que ambos destruyeran todas las posibilidades de que Colón emergiera de los embates de todos los gobiernos y, en especial, del gobierno varelista, caracterizado por ineptos e incapaces. Es probable que el presidente todavía no se haya percatado de que la población está indignada con él, para no repetir lo que manifestó una abogada en un noticiero de un canal de televisión; señor presidente: “yo no, pero la gente lo odia”.
Señor Varela, usted no ha cumplido con las promesas de campaña. Por ello, le voy a recordar varias de sus propuestas: transparencia, no prescripción para los delitos de corrupción, sancionar el clientelismo y que los corruptos no podrían regresar al Estado por nombramiento, ni por elección ni por contrato; también iba a resolver el tráfico de influencias. De igual manera, prometió cumplir con el Pacto de Estado por la Justicia. Usted ha hecho todo lo contrario.
Debo recordarle, señor presidente, que también ha traicionado y abandonado a su partido para apoyar a otro candidato que había perdido las primarias del Partido Panameñista, igual que los 12 del patíbulo (diputados); sin embargo, tuvieron que doblegarse y arrodillarse ante la presidenta para que les permitiera regresar. Por ello, tuvieron que aprobar todo lo que mandaba el Ejecutivo a la Asamblea, incluido el proyecto más corrupto de la historia panameña, el proyecto Cemis. Traicionó a los panameñistas al decir que no había ganado con los votos de ellos, y la peor traición fue la que le ha hecho al pueblo panameño y, en especial, a los colonenses.
Su desesperación es que ya percibió (una palabra que a usted le gusta) que no van a ganar las elecciones de 2019, como sus adláteres le decían al oído, y el miedo es que ante esta pronosticada debacle, tanto usted como sus familiares, amigos, funcionarios, oportunistas y varelistas, tendrán que bajar y subir escaleras. Señor Varela, se está quedando solo.
El autor es corredor de bienes raíces