El 25 de abril de 1998 ocurrió la segunda mayor catástrofe medioambiental en España: seis millones de metros cúbicos de lodo con arsénico, cadmio, mercurio y otros metales pesados procedentes de la mina de Aznalcóllar se vertieron al río Guadiamar. Casi 17 años después, tras pleitos judiciales que no declaran a nadie culpable del desastre, la Junta de Andalucía ha resuelto la reapertura de la mina en favor del grupo México-Minorbis.
Pero, ¿quiénes son estas dos empresas que ofrecen centenares de puestos de empleo en una de las zonas con más paro de España? El Grupo México es la compañía minera más grande del país que lleva por nombre, y Minorbis es una filial de la española Magtel. Mientras que Minorbis ha sido acusada de ganar el concurso mediante prevaricación, tráfico de influencia, cohecho y negociación ilegal, Grupo México, la empresa de Germán Larrea (segundo hombre más rico de México), tiene un amplio historial de desastres medioambientales, como la catástrofe del río Sonora, en agosto de 2014, la más grave de este tipo en la historia de México.
Aún continúan las negociaciones sobre la indemnización por los daños que afectan a más de 22 mil personas desde entonces. Y en 2006, Grupo México dejó los cuerpos sin vida de 63 mineros en los túneles de la mina carbonífera de Pasta de Conchos, según la empresa, a causa de las altas concentraciones de gas metano, muy parecidas a las existentes cuando los mineros habían entrado a trabajar en la mina. La industria minera es una de las que más rechazo social produce. No solo por su impacto ambiental, también por su impacto social: familias enteras con diversas enfermedades pulmonares muchas veces se han quedado sin hogar, pues sus tierras son ocupadas por las minas. El informe de 2014 del Grupo de Trabajo sobre Minería y Derechos Humanos en América Latina deja en evidencia a Canadá, pues alrededor del 80% de los más de 200 conflictos de Latinoamérica a este respecto son generados por proyectos de empresas mineras canadienses. Así pues, el problema no es solamente de los países “en vías desarrollo”.
A pesar de todas las críticas, la Confederación de Empresarios de Andalucía encuentra muy satisfactoria “la inyección económica que supondrá para las empresas de la zona”, y la consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía asegura que la mina andaluza de Aznalcóllar se reabrirá“con todas las garantías económicas, laborales y medioambientales”.