Una Constitución es la receta que los partidos políticos de Nepal, incapaces de llegar a un acuerdo de mínimos durante siete años, han encontrado para que la población recupere la confianza en el futuro, y sobre todo en sus dirigentes tras el terremoto que devastó varias zonas del país en abril pasado.
La llave que abre este nuevo panorama es un acuerdo de 16 puntos salido, según analistas consultados por Efe, de la “desesperación” de los partidos políticos por dotar al país con un nuevo armazón legal y firmado esta semana antes de la inminente llegada del monzón, que tradicionalmente desactiva la vida política del país.
El terremoto ha sido la primera razón para destrabar un proceso que fracasó en enero pasado por segunda vez en su objetivo de aprobar una Constitución que rija el país y que está pendiente desde el final de la monarquía en 2008, pero no la única.
“En primer lugar, la promulgación de la constitución era necesaria; en segundo lugar, el país necesita una iniciativa gubernamental seria para la reconstrucción del mismo, que no será posible sin poner punto final al desordenado escenario político”, indicó a Efe el exparlamentario y prominente analista nepalí Hari Roka.
En su opinión, los “líderes políticos estaban desesperados por alcanzar una Constitución pero no estaban entusiasmados con el costo político de ceder para ello”.
“Desplazar la atención hacia la reconstrucción del país ha sido importante para que los partidos fueran capaces de llegar a un acuerdo rápido”, indicó.
Según la estimación oficial del Gobierno de Nepal, el país necesitará casi 7 mil millones de dólares para recuperarse tras el terremoto de abril y sus posteriores réplicas, que han dejado casi 9 mil muertos, más de 22 mil heridos, millones de desplazados y cientos de miles de viviendas destruidas y dañadas.
Así las cosas y con la reciente llegada el sábado del monzón, esta semana parecía el momento preciso para que los partidos movieran ficha.
“No había más alternativa que unirse”, indicó a Efe el analista independiente Shree Krishna Anirudha Gautam, asesor del ex primer ministro Sher Bahadur Deuba.
Indicó que este era el momento más “seguro” para adoptar este tipo de medidas, porque “durante la temporada del monzón, la gente está metida en los cultivos y no suele haber movilizaciones populares en las calles, según nos dice la historia de Nepal”.
Roka coincide en que “en la historia de Nepal nunca ha habido ningún cambio político importante en el periodo que va de mediados de junio a agosto”, lo que significa, en su opinión, que los pequeños partidos contrarios a la Constitución no tendrán más sitio para protestar que en el Parlamento, donde no tienen mayoría.
Los oficialistas Congreso Nepalí (CN) y el Partido Comunista de Nepal (UML, marxista-leninista) y los opositores Partido Comunista Unificado de Nepal (UCPN, maoísta) y el partido Madhesi (MJF, etnia del sur) manejan una amplia mayoría de dos tercios en el Parlamento, que es la Asamblea Constituyente designada hace más de un año con funciones legislativas.
Ambos bloques, el del Gobierno y el de la oposición, han venido manteniendo diferencias profundas para aprobar la carta magna en aspectos como la forma del Estado, el tipo de repartición administrativa en provincias, atribuciones y poderes descentralizados y hasta en la forma de aprobar la Constitución.