En los países ricos, las principales causas de muerte son los accidentes cerebrovasculares, los ataques cardíacos y el cáncer, lo que representa más de dos tercios de todas las muertes. Pero, respecto del mundo más pobre, la gente a menudo presume que las enfermedades infecciosas como la diarrea, la tuberculosis, el sida, la malaria, el sarampión y el tétano son las principales causas de muerte.
Eso ya no es cierto. Aunque aún son amenazas importantes, la mayor disponibilidad de medicamentos y vacunas, junto con los niveles de vida más altos, han causado que el impacto de ese tipo de enfermedades transmisibles disminuya a menos de nueve millones de muertes al año.
Por primera vez, más gente en el mundo en desarrollo muere a causa de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos, que de enfermedades infecciosas. Combinadas, estas enfermedades llamadas no transmisibles o ENT, causan casi dos tercios de todas las muertes en el mundo en desarrollo, unos 23 millones al año. En Panamá, el 73% de todas las muertes es causado por enfermedades no transmisibles.
La buena noticia es que hay grandes maneras de ayudar, y se podría evitar hasta cinco millones de decesos por año. Debido a que las ENT han recibido menos atención, las soluciones suelen ser muy eficaces y baratas.
La profesora Rachel Nugent, de la Universidad de Washington, examina una serie de objetivos que en conjunto podrían reducir casi en un tercio todas las muertes prematuras por ENT en 2030. Se trata de un objetivo exigente, ya que la mortalidad prematura es bastante baja en el mundo desarrollado, y la mayoría de las muertes por debajo de los 70 años de edad se produce en países más pobres. Y el problema se acelera. Se espera que el número de afectados por estas enfermedades aumente un 17% en los próximos 10 años. Para Panamá, las muertes por ENT se han incrementado un 70% en las últimas dos décadas.
El tabaco, el mayor asesino único, causará 10 millones de muertes en 2030. Solo en China un tercio de todas las muertes de hombres será por el tabaco (muy pocas serán de mujeres, pues solo un pequeño porcentaje de chinas fuma). En Panamá, la Organización Mundial de la Salud estima que el 6% de las muertes de adultos es a causa del tabaco. Como se demuestra en países ricos, la forma más eficaz de reducir el tabaquismo es aumentar los impuestos. Un impuesto en los países de bajos y medianos ingresos para aumentar el precio de los cigarrillos en un 125%, aún dejaría su valor más barato que en Occidente.
La administración de este impuesto cuesta $3.5 mil millones al año, pero ahorraría 2.5 millones de muertes prematuras cada año. Cada dólar gastado aportaría 22 en beneficios.
Alrededor de mil millones de personas en el planeta sufren de hipertensión, lo que causa nueve millones de muertes. La hipertensión afecta al 39% de los adultos en Panamá. El costo del diagnóstico y los medicamentos económicos para la hipertensión sería de $2.50 por año per cápita, por lo que ayudar a los pacientes de mayor riesgo costaría $500 millones, pero evitaría 770 mil muertes prematuras cada año. Cada dólar invertido ofrecería 47 de beneficio.
Una de las formas más sencillas para disminuir la hipertensión es bajar el consumo de sal. La reducción gradual del contenido de sal en el pan y otros alimentos procesados ha tenido mucho éxito en varios países, con muy pocas señales de resistencia de los consumidores. Se estima que reducir la ingesta de sal en un 30% evita 815 mil muertes prematuras (y más del doble si se cuentan las muertes de mayores de 70). Esto sería también un buen uso de los recursos, con un rédito de $39 por cada dólar gastado.
Por último, hay cerca de 100 millones de personas por debajo de 70 años que sobreviven a su primer accidente cerebrovascular o ataque al corazón, y que están en alto riesgo de morir por enfermedades del corazón. Proporcionarles un régimen de múltiples fármacos, incluyendo aspirina, medicamentos para bajar la presión arterial y el colesterol puede prolongar considerablemente sus vidas. El costo es de unos considerables $55, pero ahorrará casi un millón de vidas. Cada dólar proporcionará siete de beneficio.
La elección que enfrenta la comunidad mundial a la hora de acordar el conjunto de metas para después de 2015 no es una tarea fácil, pero es vital que los objetivos que se incluyan puedan aportar el mayor beneficio y ofrecer una buena relación calidad-precio. Sobre la base de este análisis, la reducción de las muertes por enfermedades no transmisibles se merece una consideración muy seria.
