¿Debe seguir Odebrecht construyendo obras públicas en Panamá? Esta interrogante es muy importante y delicada de responder, ya que están en juego muchos intereses de ciertos sectores estratégicos de Panamá y sus repercusiones pueden ser positivas o negativas. Por lo tanto, vamos a plantear este tema controversial hacia los valores morales y hacia dos sectores de desarrollo de Panamá sabiendo que existen otros, pero solo nos basaremos en dos.
Valores morales. Si analizamos desde esta óptica Odebrecht no es el culpable o no debería estar en tela de juicio “si sigue o no construyendo en Panamá”, ya que ellos proponen y no disponen de si realizan o no trabajos de construcción en nuestro país, la pregunta sería: ¿Quién tomó decisiones de trabajar con Odebrecht? La respuesta estaría sobreentendida, es decir, deberíamos de escoger mejor a los mandantes para que al momento de tomar decisiones o negociaciones por nosotros los ciudadanos, sean basadas en los valores éticos y morales, que son la base de una sociedad por muchas generaciones y futuras.
Sector social. Caben ciertas preguntas. ¿Cuánta gente trabaja o trabajó en esta compañía? o ¿cuántas familias hay detrás de estos colaboradores? ¿Qué consecuencias se darían entonces al momento de dejarlos sin su pan de cada día, sin tener culpa de los negocios irresponsables de otros? Preguntas que pueden ser contestadas por los mismos funcionarios que tomaron decisiones inescrupulosas al momento de velar por sus intereses y no por los intereses de sus mandantes, para quienes al final trabajan y por quienes fueron elegidos.
Sector económico. Definitivamente, por donde se quiera ver, el PIB disminuirá, y los pequeños y grandes comercios también serán impactados por la falta de circulante y la necesidad de la sociedad. Es importante reflexionar que este sector es muy neurálgico para un país, ya que hablamos de una desestabilidad económica tanto dentro como fuera del país.
Tenemos encima de nosotros los ojos de muchos países al momento de realizar algún tipo de negociación en cualquier ministerio, ya que estamos marcados con la etiqueta de la corrupción.
Sin ningún objetivo de alarmar a la ciudadanía y mucho menos a las empresas nacionales y extranjeras que trabajan de manera honesta y desinteresada para el crecimiento del país, es con el afán de que todos como ciudadanos seamos parte de una solución, sabiendo que hoy es Odebrecht, mañana será otra empresa, o tal vez alguien que nos venga a ofrecer cosas no muy honestas en nuestro hogar o en nuestros establecimientos, negocio o trabajo, que sea un precedente para analizar y no repetir.
Es por esto que debemos tener claro que el concepto de sociedad no solo atañe a un conjunto de personas, sino también las decisiones acertadas o desacertadas que toman cada una de las personas que conforman un país.
Si no amas o no respetas lo más noble que puede tener un ser humano, como son los valores en su vida, nunca te sentirás como un ciudadano de este país ni de ninguno.
La autora es estudiante universitaria