El Partido Revolucionario Democrático (PRD) tiene la costumbre de cooptar grupos estudiantiles dentro de la Universidad de Panamá. En tiempos de la dictadura militar (1968-1989) se aseguraron de controlar las políticas de la antigua federación de estudiantes, que también incluía estudiantes de escuelas secundarias.
Treinta años más tarde han logrado cooptar un puñado de estudiantes dispersos, que actualmente controlan la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). “Federación” que por cierto es ilegítima, no porque no sea reconocida por la institución universitaria, sino porque la absoluta mayoría de los universitarios no solo no se identifica con ella, sino que ni siquiera conoce de su existencia, ni de sus funciones ni mucho menos sus acciones.
Esta supuesta “federación” no solo es inconsulta, sino acrítica y con pobres tintes académicos y políticos. La noche del 18 de abril de 2018, estos mismos estudiantes acompañados de miembros del PRD iniciaron una campaña -descaradamente- promocionando a la juventud del PRD dentro del campus universitario, los cuales fueron sorprendidos en el acto, filmados y valientemente encarados por la compañera Ileana Correa, estudiante de la misma unidad académica y parte del grupo estudiantil Pensamiento y Acción Transformadora (PAT).
Los estudiantes de la Universidad de Panamá y la comunidad universitaria en general no podemos permitir estas irregularidades, ya que está prohibida la campaña de partidos políticos reconocidos por el Tribunal Electoral (TE) dentro de la institución y el uso de su simbología. Además, moralmente es contradictorio por el carácter popular que ha significado históricamente la institución.
Los gobiernos del PRD se han destacado por su beligerancia en la represión al movimiento estudiantil, la privatización de los servicios sociales y sus políticas corrosivas al sistema educativo.
Dicho esto, invito a las autoridades universitarias a que no permitan este tipo de faltas a las normas, como a los estudiantes mantenerse concentrados en sus estudios para hacer de ellos una herramienta para la transformación social.
Además de mantenerse en la lucha por una sociedad mejor, y de una vez por todas, volver a construir la gran federación de estudiantes que a mitad del siglo XX estuvo comprometida con el acontecer nacional, y por último, logró la expulsión del enclave colonial que nos impusieron en el tratado de 1903.
¡Libro en mano, discusión en los claustros, la lucha en la calle!
El autor es estudiante de sociología, Universidad de Panamá.
